Enseñanza y trasmisión del psicoanálisis
en la universidad desde el acto creativo
Teaching and transmission of psychoanalysis
in the university from the creative act
Ruth Vallejo Castro
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
https://orcid.org/0000-0001-8785-0136
Martín Jacobo Jacobo
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
https://orcid.org/0000-0003-1359-0890
Ireri Yunuén Vázquez García
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
https://orcid.org/0000-0002-5072-5419
Resumen
Gracias a la creatividad, el avance científico se ha producido, ya que la humanidad se ha abierto puertas a partir de actos que van más allá de lo esperado. Dentro de un espacio educativo, la creatividad es fundamental, sobre todo cuando se trata de trasmitir saberes difíciles de asir. El objetivo del presente artículo es mostrar cómo el psicoanálisis no ha quedado exento del uso de la creatividad, ni desde sus inicios ni en la actualidad. Nuestro interés es plantear que, desde que el psicoanálisis fue conformado como teoría, Freud mismo tuvo que buscar la manera de trasmitir el descubrimiento del inconsciente al gremio médico habiendo quedado sin inclusión dentro del ámbito universitario; para ello, Freud piensa creativamente al conformar el Círculo de los miércoles, donde reflexionaba, junto con sus agremiados, en la construcción de la teoría psicoanalítica hasta que se conformó la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Lacan por su parte, dejó trazas de creatividad al introducir múltiples formas y estrategias para trasmitir su enseñanza, cobijándose principalmente en lo articulado por otras disciplinas, entretejiendo lo dicho por otras ciencias y haciendo modificaciones en un intento por trasmitir su teoría. Ahora, nos toca visibilizar como este entramado psicoanalítico lacaniano, a veces bizarro, a veces ominoso y muchas otras veces inasible, es posible trasmitir su enseñanza a partir de introducir la tecnología y actividades creativas para promover el interés en nuestros estudiantes y con ello la enseñanza del psicoanálisis lacaniano, recordando que, según Lacan, el saber se produce en el acto.
Palabras clave
Creatividad; Enseñanza; Trasmisión; Psicoanálisis; Universidad.
Abstract
Thanks to creativity, scientific progress has ocurred, since humanity has opened doors from acts that go beyond what is expected. Within an educational space, creativity is essential, especially when it comes to transmitting knowledge that is difficult to grasp. The objective of this article is to show how psychoanalysis has not been exempt from the use of creativity, neither since its beginnings nor today. Our interest is to suggest that, since psychoanalysis was established as a theory, Freud himself had to find a way to transmit the Discovery of the inconscious to the medical profession, having been left without inclusion within the university environment; to do this, Freud thinks creatively by forming the Wednesday Circle, where he reflected, together with his members, on the construction of psychoanalytic theory until the Viena Psychoanalytic Society was formed. Lacan, for his part, left traces of creativity by introducing multiple forms and strategies to trasmit his teaching, taking refuge mainly in what was articulated by other disciplines, interweaving what was said by other sciences and making modifications in an attempt to transmit his theory. Now, we have to make visible how this lacanian psychoanalytic framework, sometimes bizarre, sometimes ominous and may other times elusive, it is posible to transmit its teaching by introducing technology and creative activities to promote interest in our students and with it teaching, of lacanian psychoanalysis, remembering that, according to Lacan, knowledge is produced in the act.
Keywords
Creativity; Teaching; Transmission; Psychoanalysys; University.
1. Introducción
El presente artículo, se escribe desde el deseo de que el psicoanálisis no se extinga en la universidad, sino que tome diferentes formas creativas de enseñanza para que sea posible su entendimiento, sea ésta desde un aula universitaria, sea ésta desde un lugar extramuros. El deseo de trasmitir el psicoanálisis atraviesa con la conjunción de otro deseo, el de aquel a quien el saber se trasmite; este cruce de deseos no logra su encuentro sin algunas dificultades. Es a partir de mostrar las distintas dificultades a las que el psicoanálisis se ha enfrentado para su trasmisión, que este artículo se escribe, demostrando cómo el acto creativo ha sido lo que ha permitido que la teoría psicoanalítica se abra paso ante la resistencia de su trasmisión dentro del ámbito universitario.
Para tal fin se inicia desde la pregunta de la posibilidad de la enseñanza del psicoanálisis dentro de un entorno universitario y las vías de solución que Freud plantea como medios para la trasmisión de su teoría.
Esta apertura nos permite mostrar la manera como Freud desde sus inicios, hasta Lacan como último gran teórico, enfrentaron algunas dificultades para la enseñanza y trasmisión del psicoanálisis, no sin detenernos a interrogar el estatuto que cobra el concepto de enseñanza dentro de éste ámbito y cómo es que se produce.
Con miras a continuar con la enseñanza de la teoría psicoanalítica y siguiendo la enseñanza en la trasmisión que nos dejan Freud y Lacan, se muestra cómo en la Facultad de Psicología, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, se sostienen espacios donde la creatividad ha sido el eje rector de este acto, ya que, al introducir actividades novedosas que atrapan el interés, se abre la posibilidad de entender la teoría lacaniana y con ello, su aprendizaje.
2. Sobre la enseñanza del psicoanálisis
en la universidad
La enseñanza del psicoanálisis pasa por un sinfín de vicisitudes, desde interrogar si su trasmisión es posible, y si es así, desde que contexto o marco institucional se puede permitir su enseñanza.
Freud en Análisis terminable e interminable (1937) ya nos advertía como una imposibilidad la educación en general, de hecho, la nombra como una de las tres profesiones imposibles por su resultado insuficiente: Analizar, educar y gobernar; en este texto que forma parte de sus últimos escritos, Freud se tornaba pesimista en torno a la aceptación y, por consiguiente, a la enseñanza del psicoanálisis.
Sus reflexiones iniciaron desde años atrás, en su texto ¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la universidad? (1919), en el cual analiza la problemática de enseñar o no el psicoanálisis dentro de una institución educativa, determinando para ello dos puntos de vista: el del análisis mismo y el de la universidad.
En relación al primer punto, sitúa al psicoanálisis como una ciencia que no necesariamente necesita del contexto universitario para su aprendizaje. Menciona como útiles el estudio autodidacta, la incursión en estudio vía asociaciones psicoanalíticas reconocidas, y vía el control y guía de otros psicoanalistas reconocidos. Como podemos advertir, Freud ya instituía no sólo una vía para su conocimiento, sino varías de éstas. En relación a las asociaciones psicoanalíticas, se puede advertir que siguen vigentes dada la no inclusión total del psicoanálisis en el contexto universitario, que si bien ocupa algunos lugares en mallas curriculares de algunas licenciaturas en psicología, está continuamente siento interrogada desde otras ciencias distintas a ella, desde una postura científico positivista, siendo considerada como una teoría en desuso, o que es carente de fundamentación, dada la ignorancia, y por consiguiente, la falta de conocimiento en torno al psicoanálisis.
En el segundo de los puntos trabajados por Freud concerniente a la universidad, en este interroga si ésta está dispuesta a reconocer al psicoanálisis alguna importancia en la formación del médico y del hombre de la ciencia, lo que actualmente sería la formación general de los psicólogos, y justifica la importancia de la enseñanza del psicoanálisis en los siguientes sustentos:
… cursos de introducción dedicados a tratar las relaciones entre la vida psíquica y la somática, fundamento de cualquier tratamiento psíquico, a enseñar todas las formas de terapia sugestiva, demostrando que, en última instancia, el psicoanálisis constituye el término y culminación de toda psicoterapia. […] el psicoanálisis es el más apropiado para trasmitir al estudiante un conocimiento cabal de la psicología (p. 170).
Aun cuando Freud vislumbra estos beneficios con la asimilación del psicoanálisis en los planes de estudio universitarios, también contempla que “su enseñanza sólo podrá tener carácter dogmático-crítico, por medio de clases teóricas, pues nunca, o sólo en casos muy especiales, ofrecerá la oportunidad de realizar experimentos o demostraciones prácticas” (p. 171). Es importante mencionar que Freud, en su época, no contaba con la distribución de películas y series en plataformas digitales como las que se cuenta hoy en día, situación que permite, creativamente, sustituir las demostraciones prácticas con otros elementos video-gráficos.
Bajo la falta de práctica se entenderá que ningún estudiante aprenderá cabalmente el psicoanálisis, pero es la misma afrenta que enfrentan los médicos que no hacen del estudiante de medicina un cirujano diestro, sino que lo consiguen en estudios posteriores como residentes dentro de una práctica hospitalaria.
Por su parte, Lacan nos orienta sobre una vía para la enseñanza que abre la posibilidad de la trasmisión del psicoanálisis: “el deseo del enseñante” (Lacan, 1962-1963, p. 187), esta vía permite que emerja en el estudiante el deseo por saber y conocer el psicoanálisis, deseo que lo movilizará en la búsqueda de aprendizaje del psicoanálisis.
Este tema sobre la enseñanza y transmisión del psicoanálisis fue retomado por Lacan a partir de su renuncia a la Sociedad Francesa de Psicoanálisis (Société Française de Psychanalyse, SFP), a partir de que creó en 1964 la Escuela Freudiana de París (École Freudienne de Paris), misma que en 1981 sería conocida como la Escuela de la Causa Freudiana (École de la Cause Freudienne, ECF). Lacan decide llamarla “escuela” por razones precisas: 1a) descentrarla de una orden institucional que giraba en torno a un grupo de personas importantes; 2a) El término “escuela” indicaba que intentaba fundar un tipo de institución de la enseñanza psicoanalítica distinta a las anteriores. En este sentido, Lacan es escéptico tanto de los analistas que rechazan todas las instituciones, como de los analistas que convierten la institución en una especie de Iglesia como sucedía en las Asociaciones Psicoanalíticas de la época y en algunas actuales. Evans (2005) menciona al respecto: “En este contexto es importante señalar que la EFP no era solamente un instituto de formación, y que los miembros no eran exclusivamente analistas y aspirantes en formación, sino que podía ingresar quienquiera se interesara en el psicoanálisis.” (p. 79). Una diferencia importante de resaltar, siguiendo a Minaudo y Buttini (2016) es que, mientras la universidad pretende enseñar el “todo” en torno a su objeto de estudio, el psicoanálisis siempre partirá de un “no todo”, en palabra de los autores: “se trata de la relación del discurso del psicoanálisis en el Otro de la Universidad” (p. 513).
3. Dificultades en la enseñanza
y transmisión del psicoanálisis
Una de las maneras en la que Freud trasmitía y pensaba el psicoanálisis fue a partir de las reuniones que sostenía los miércoles, con un conjunto heterogéneo de intelectuales de distintas disciplinas, todos reunidos semanalmente en la casa de Freud formando al conocido Círculo de los miércoles, que es lo que ahora se conoce como la Sociedad Psicoanalítica de Viena fundada en 1908. Si bien, esta era una forma de difundir el psicoanálisis, Freud lo conforma para hablar y debatir en torno al mismo. Inició con 5 integrantes llegando a tener alrededor de 20, todos ellos con acceso a formación y educación. Dichas reuniones se realizaban de la siguiente manera: “Uno de los asistentes presentaba un trabajo. A los 15 minutos iniciaba el debate; la última palabra era de Freud, quien concluía y cerraba las reuniones” (Morales, 2018, p. 143). En estos encuentros es evidente el uso de la palabra, de la enseñanza vía lo oral y la discusión en grupo, una creación conjunta con ideas que reforzaban lo dicho por Freud o ponía en tensión lo ya establecido. Gracias a estos encuentros y discusiones Freud replanteaba su teoría una y otra vez tratando siempre de responder a los cuestionamientos de aquellos que interrogaban a la teoría psicoanalítica con un fin de saber.
Afortunadamente, Freud era un escribano pulcro, que corregía sus textos y aportaciones cada vez que introducía una modificación teórica, un punto de vista diferente, por lo que arribar a ciertos conceptos desde la guía escrita de Freud resulta no sólo ser fácil y seguro de no haber equívoco, sino además nos permite saber en qué momento y época escribía y en que nueva fecha escribía algo nuevo o diferente. Gracias a sus pies de página y las notas introductorias que hace James Strachey en cada tema publicado en Amorrortu leer a Freud sin perderse es relativamente fácil, no sólo por lo pulcro de su redacción, sino por lo cuidadoso de las formas de escritura.
Por su parte, la enseñanza de Lacan, parte de la oralidad, es decir, la enseñanza oral en el marco de los seminarios; menciona Guindi (2012) “es escasa la producción teórica ordenada o sistematizada como área de indagación y estudio al respecto” (p. 332), y si se trata de escritura sistematizada en Lacan, únicamente se encuentran los Escritos a los cuales se pueden acceder no sin temor a entender sólo uno que otro párrafo. Lacan inicia sus clases haciendo referencia a cómo trasmite un maestro su enseñanza, pero pareciera que cuando de psicoanálisis lacaniano se trata, cuánto más inentendibles y sofisticados sean los conceptos a trasmitir, se trata de un mejor psicoanalista o de un mejor profesor, en un intento de imitar a Lacan en su sarcasmo, en su ironía, en su estilo particular y distinto. El estilo es una marca personal, un sello, Lacan lo tenía, pero el estilo personal no puede ser copiado, como dice Guindi (2012) “El mayor desafío es pues encontrar-se en un estilo propio y disfrutar desarrollándolo” (p. 334). La invitación que hace Lacan en la trasmisión de la enseñanza fue la libertad y la creatividad, se trata de asumir una posición subjetiva desprejuiciada para el manejo de su creatividad.
El manejo de tal libertad hace a un maestro. Un maestro que pueda jugar con los sentidos, las ironías, que esgrima creatividad, que invente, que fabrique realidades en el marco de sus lecciones. Un maestro es un fabricador de realidades en su aula y con su auditorio. Un maestro, en este sentido de libertad y creación, es un artista y la enseñanza funda su arte. Como artista, se propone asuma una posición subjetiva desprejuiciada para el manejo de su creatividad. (p. 335).
La enseñanza del psicoanálisis acontece en cualquier lugar en donde confluya un docente y unos estudiantes portadores del deseo de saber, un deseo que se pone a disposición del encuentro entre ellos.
Enseñar proviene del latín insignare compuesto de in (en) y signare (señalar); por su parte signare proviene de signum que refiere a seña, indicación o marca; todo esto trasmite la idea de indicar una dirección a seguir y el seguir conlleva un acto de movimiento. Cancina (2008), en su texto titulado La enseñanza del psicoanálisis nos menciona que “no hay enseñanza posible que no tenga al acto como referencia y como base […] tratándose de psicoanálisis, la experiencia del acto no puede no poner en cuestión, y aun subvertir, la experiencia enseñante” (p. 2). Y como se mencionó anteriormente, se tendría que interrogar sobre el deseo del enseñante, ya que sólo a partir de interrogarlo es que puede emerger un profesor, descubrir el deseo y en su descubrimiento encontrarse con la falta, la hiancia, de aquello que no se podrá jamás llenar, pero que llevará a su persecución asintóticamente. Sólo al descubrir la falta de aquel que enseña y perseguir el deseo de manera asintótica es que se puede producir un acto de creación, evidentemente ligado a ese deseo de enseñar.
De lo que se trata en la trasmisión del psicoanálisis es de tomar una posición descentrada de la interpretación y pasar a una posición “comunicante” de la enseñanza con la idea de “hacer comprender” a aquel cuyo deseo lo lleva a un espacio de enseñanza. En este sentido, el enseñante tiene que aperturar la vía del deseo como herramienta que permite la comprensión del psicoanálisis, y para abrir, aperturar, y con ello producir un saber, Lacan (1962-1963) utiliza la metáfora de la llave”, cuya función es que sirve para abrir, y que para abrir funciona.
Enseñar es un inscribir que conmemora y provoca una respuesta […] En la invocación yo hago llamamiento a la voz, es decir a lo que soporta la palabra, no a la palabra, sino al sujeto, justamente en tanto que él la porta. […] Esto me lleva a plantear que se trataría de una invocación que logra una evocación; una provocación que despierta una vocación. (Cancina, 2008, p. 4).
Lacan (1962-1963) apela al ideal de simplicidad como aquello que refiere a lo que verdaderamente se produce en la enseñanza. “Es exigible, al título que sea, que satisfagamos cierto ideal de reducción simple. […] Todo lo que es enseñable debe conservar el estigma de este initium ultrasimple. Es lo único capaz de justificar para nosotros el ideal de simplicidad.” (pp. 30-31). La simplicidad, un término poco asible en Lacan y en sus escritos, sin embargo, en su enseñanza intentó de una y múltiples maneras trasmitir la enseñanza del psicoanálisis auxiliándose de distintas ciencias, asía un sinfín de intentos por hacer de su trasmisión una enseñanza que cobrara sentido en sus escuchas. Intentó crear múltiples “llaves” para abrir las “entendederas”, de aquellos con quienes compartía sus seminarios. Utilizó muchos medios para aperturar el deseo, fue creativo al introducir símbolos, esquemas, matemas, nudos, topologías, etc. en un intento de producir, en aquel que se iniciaba en su enseñanza, no sin dificultades, un innitum ultrasimple de aquello que intentaba trasmitir.
4. La creatividad en la transmisión
del psicoanálisis
La pandemia mostró que el mundo puede cambiar de un momento a otro y que lo único que permitió la supervivencia del ser humano fue la capacidad de adaptación a estos cambios vertiginosos, inciertos, que brindan cada vez, nuevos desafíos. La creatividad, es una de las mejores apuestas para contrarrestar este impacto negativo que sobreviene ante cambios abruptos, como menciona Elisondo, et al (2012), “Las sorpresas, lo inesperado, lo impredecible parece generar ocasiones para la creatividad.” (p. 1), siempre los procesos y productos creativos están ligados a lo sorpresivo, a lo impredecible e inesperado, tan sorpresivos como los insight, que surgen en un momento de manera súbita dando un nuevo orden y sentido a las cosas.
Campos y Palacios (2018) llegaron a la conclusión que la creatividad es un concepto polisémico y multifacético, que no existe una definición única, por ser un concepto adaptable, dinámico y no cerrado al cambio. La creatividad ha permitido el avance de la humanidad en todas las áreas de investigación de la ciencia, pero también es una herramienta útil en cualquier ámbito en el que el sujeto se desarrolle. Es un elemento innato del sujeto que se puede desarrollar a partir de una situación de conflicto o un estado de tensión frente a una situación que el sujeto debe enfrentar; puede ser desarrollada a partir del aprendizaje, pero también puede ser estimulada o entorpecida por el medio ambiente en el que se encuentra la persona.
Para esto autores “… la creatividad representa un valor social, y ser creativo (pese a las dificultades), debe ser una aspiración de todos los seres humanos en cualquier área, pero sobre todo en la organización propia de la vida” (p. 180). En tanto valor social implica que, en situaciones de difícil resolución, apelar a la creatividad es lo que permite la solución.
Elisondo, et al (2012), mencionan que, pese a su relevancia e importancia, la creatividad no ha provocado prácticas educativas que produzcan y estimulen pensamientos creativos. Por lo tanto, es un deber en la universidad promover espacios que originen contextos formales e informales cuya finalidad principal sea la educación. “Construir espacios educativos con algunos componentes inesperados parece ser una acción docente propicia para la creatividad” (p. 106). Los autores infieren que los caminos que propician la creatividad son los contextos educativos inesperados, llámense éstos los contenidos y objetos de enseñanza, las actividades académicas, así como los lugares donde se desarrolla el acto educativo, entre otros.
De hecho, el surgimiento de la técnica psicoanalítica se produjo a partir de un acto creador, señalando su inicio en el análisis por parte de Freud sobre sus sueños sobre la muerte del padre y posteriormente sobre la transferencia. En este sentido la creatividad está de la mano con la construcción psicoanalítica y su transmisión, al respecto Cancina (2008) señala que:
Enseñar no es más que trazar vías, dejar trazas, en ese darle vuelta a la cosa, en ese girar en redondo al que nos conduce la Cosa freudiana: uno no reencuentra y esto designa que, de no hacer jamás más que girar en redondo, uno encuentra. (p. 2).
Freud tomó este camino creativo para trazar vías al instituir el Círculo de los miércoles, donde reflexionaba en la construcción del psicoanálisis junto con sus agremiados, hasta que se conformó la Sociedad Psicoanalítica de Viena; Lacan por su parte dejó trazas a partir de las múltiples formas y estrategias, apoyándose de otras ciencias, para trasmitir su enseñanza, menciona Domenicucci y Gadea (2016) “Lacan articula acto y enseñanza de un modo contundente y establece la diferencia con el discurso universitario: “lo que me salva de la enseñanza es el acto” (Lacan, 1970, p. 323)” (p. 219).
Con miras a continuar con la enseñanza de los teóricos psicoanalíticos, y siguiendo su enseñanza en la trasmisión, haciendo acto, en la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), se sostienen espacios donde la transmisión del psicoanálisis se convierte en el objetivo principal de la creación de éstos. El psicoanálisis en la formación de psicólogos dentro de la institución, ocupa un lugar en relación a 3 materias obligatorias dentro de la malla curricular (Fundamentos del enfoque psicoanalítico, 3er. semestre; Estructuras Clínicas, 4º semestre y Método psicoanalítico, 5º semestre), y a partir del 7º semestre, 7 materias optativas que los estudiantes pueden tomar o no con base a su preferencia de desarrollo profesional (Teoría del sujeto en Jacques Lacan, Psicoanálisis en las instituciones, Psicoanálisis en la infancia y la adolescencia, Propuestas de intervención grupal en psicoanálisis, Investigación en psicoanálisis, Escuela británica de psicoanálisis).
En las materias de carácter obligatorio se trasmiten las enseñanzas del psicoanálisis clásico, con el objetivo de sentar las bases de los conceptos teóricos psicoanalíticos freudianos, sin embargo, algunos profesores conocedores y defensores del psicoanálisis lacaniano “mezclan” ambas teorías en un intento de avanzar un poco más de prisa en el conocimiento de los estudiantes en la materia, ocasionando en algunos casos, más confusión y repudio de los estudiantes por el tema. Por su parte, en las materias optativas se enseñan las distintas escuelas teóricas del psicoanálisis, lo que produce efectos de confusión en muchos estudiantes quienes terminan por no querer saber nada del tema.
Como se pudo advertir anteriormente, dificultades en la trasmisión del psicoanálisis hay muchas, desde la sistematización de los conceptos en la obra de cada uno de los teóricos importantes como Freud, Lacan o Klein, por mencionar a los fundadores de las principales escuelas psicoanalíticas, hasta la precisión de los conceptos según el momento de desarrollo teórico, de creación de conceptos y la aplicación de éstos según cada escuela. En este sentido, los estudiantes se enfrentan con la problemática de entender cada autor en cada momento de su creación, con sus vaivenes, con sus contradicciones, con sus exploraciones e innovaciones que iban en diversas direcciones.
En la Facultad de Psicología de la UMSNH, existe un programa llamado Tutorías cuyo objetivo es contribuir en las mejoras de aprendizaje de estudiantes de la carrera, dentro del cual se llevan a cabo tutorías individuales y grupales por parte de profesores de la institución, con la finalidad de resolver dudas a los estudiantes en torno a alguna asignatura o servir de guía en su trayectoria escolar; dentro de este espacio también se realiza la llamada “tutoría entre pares” donde un estudiante promueve la enseñanza del psicoanálisis freudiano a partir de las distintas dificultades teóricas que los estudiantes presentan y que pueden acudir a esclarecerlas con un otro, semejante, que los apoye. Por otra parte, existe otra forma de tutoría llamada “tutoría en pequeños grupos”, donde, desde hace más de una década, se abrió un espacio para estudiantes inquietos del psicoanálisis que quieren incursionar en la teoría psicoanalítica lacaniana desde sus fundamentos teóricos.
Es a partir de este contexto, lleno de vicisitudes, donde la tutoría en pequeños grupos para la enseñanza del psicoanálisis lacaniano se abre camino, en tanto que “la trasmisión es un saber no constituido” (Domenicucci y Gadea, 2016, p. 220), pero que al no ser constituido brinda la posibilidad de la creación, en un contexto educativo que no se esperaba que fungiera como tal, ya que nos enfrentamos a incluir aquello que es casi imposible de enseñar. Dentro de la tutoría en pequeños grupos se desarrollaron distintos materiales con la finalidad de hacer, de la transmisión del psicoanálisis lacaniano, un aprendizaje que cobre significación en los estudiantes. Desde antes de la pandemia, y por supuesto, posterior a ella, se introdujeron distintas actividades que permitieran que los estudiantes comprendieran mejor los postulados lacanianos. Por ejemplo, para hablar del contexto social e histórico en el que surgen los planteamientos lacanianos, se muestra un video titulado Jacques Lacan, Reinventar el psicoanálisis (Kapnist, 2001), donde de manera audiovisual se muestran fragmentos de Lacan impartiendo sus seminarios; escuchar de viva voz la trasmisión del psicoanálisis es algo que cautiva a los estudiantes a la vez que los introduce en el contexto social de la época donde el psicoanálisis francés surge, con base en González, (2014, citado en Elisondo, 2018) “las tecnologías amplían las posibilidades de pensamiento y creatividad, así como también las potenciales interacciones con objetos y conocimientos diversos” (p. 160).
En este espacio de tutorías, por ejemplo, enseñan los tres registros psíquicos iniciando con la explicación teórica de cada registro según la concepción lacaniana, posteriormente se muestra un video sobre la articulación de cada uno de éstos, para finalmente, con apoyo de material simple de papelería hacer la articulación de los mismos. Posteriormente se introduce el concepto del síntoma en Lacan y se muestra manualmente la introducción de este como enlace del nudo borromeo cuando los registros no se articulan. Esto permite, además, llevar a pensar a los estudiantes en la función del síntoma como sostén del aparato psíquico, además de la construcción de la idea de escansión dentro del acto clínico; todo ello en un intento de seguir a Lacan cuando escribe “La verdad puede no convencer, el saber pasa en acto” (Lacan, 1970, p. 325).
Figura 1
Nudo borromeo



Fuente: Elaboración propia.
De la misma manera, siguiendo a Elisondo (2018) en la utilización del acto creativo que al “incorporar docentes inesperados, actividades sorpresivas y visitas a contextos nuevos configuran propuestas orientadas a promover el interés y la creatividad en los estudiantes” (p. 161), algunos otros conceptos lacanianos se abren paso en el proceso de enseñanza y aprendizaje, como la banda de Moebius, con la cual Lacan intenta problematizar oposiciones como lo interno versus externo (extimidad), el amor versus odio, el significado versus significante, la verdad versus la apariencia; con el uso de material sencillo como tijeras, lápiz, papel y cinta, una breve explicación de qué es la banda de Moebius y el uso que le daba Lacan en su enseñanza para mostrar un pasaje continuo entre las oposiciones, los estudiantes la realizan e intentan distintos cortes para identificar y entender lo que se produce con ello, articulando con ello la teoría vía un acto creativo.
Figura 2
Banda de Moebius

Fuente: Elaboración propia.
La idea principal en estos ejercicios es generar contextos de aprendizaje que vayan más allá de lo tradicional, “contextos donde se propicien interacciones con diferentes personas, conocimientos y objetos, en actividades curriculares y extracurriculares dentro y fuera de las aulas” (p. 146), en la compañía de otro semejante que permita que el proceso de aprendizaje no sea un acto solitario, sino que de paso a la adquisición de conocimientos y productos construidos en colaboración. Indudablemente, para que todo lo anterior se produzca, es fundamental que el enseñante llegue con una idea clara sobre lo que se intenta trasmitir, no sólo desde la fundamentación teórica, sino también con una buena planeación de clase y herramientas de enseñanza.
5. Conclusiones
A partir de este texto, se puede mostrar de qué manera el psicoanálisis no ha quedado exento del acto creativo, si bien pasó por dificultades al inicio de su construcción teórica, aún hoy en día esas dificultades se siguen presentando, pero de igual manera siguen siendo sorteadas gracias a que el acto en la enseñanza se antepone articulando la teoría con la creación. Estas formas creativas surgen desde la necesidad de poder sostener, revisar y modificar tanto la enseñanza tradicional del psicoanálisis como los efectos y obstáculos producidos en la enseñanza de la teoría.
Por ello se concluye que el enseñante debe de apropiarse del deseo particular de la trasmisión y conjuntarse con el deseo de aquel a quien su enseñanza interroga en el entendido de que se deviene enseñante si uno trabaja con el proceso de aprendizaje y con los actores que intervienen en este proceso como son: el enseñante, el estudiante y la del grupo que se introduce en el proceso mismo. Por tal motivo es imperante construir actividades, no solo que vayan más allá de la enseñanza tradicional, sino que introduzcan el acto creativo como eje rector de la enseñanza, construyendo actividades que permita la interacción y la articulación de saberes con el semejante.
Sólo a partir del acto creativo es que, situaciones de difícil resolución, permite la solución, como lo es la trasmisión y enseñanza del psicoanálisis lacaniano.
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Recibido: 20 de junio de 2023
Aceptado: 23 de noviembre de 2023
Para citar este artículo: Vallejo, R., Jacobo, M. y Vázquez, I. Y. (2024). Enseñanza y transmisión del psicoanálisis en la universidad desde el acto creativo. Revista Creatividad y Sociedad, 39(7), pp. 85-96.
Recuperado de: http://creatividadysociedad.com/wp-content/uploads/2024/03/cys-39-7.pdf