La variación léxica y planificación de vocabulario:
el papel de la creatividad lingüística

Lexical variation and vocabulary planning:
the role of linguistic creativity

Gabriela Cortez Pérez

Universidad Autónoma de Zacatecas

gbycorpez@uaz.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-1630-0396

Resumen

La lengua como sistema de comunicación se concreta en el habla con la producción de los hablantes, en esta última, desde la lingüística y la sociolingüística se postulan criterios de análisis que atienden a factores lingüísticos y sociales. La actuación lingüística se produce con base a normas que el hablante adquiere, eso no exenta a las comunidades de habla de la creación verbal.

Para este trabajo se plantea un recorrido por los ámbitos tanto de la lengua como de la lingüística que son susceptibles de la inserción de la creatividad verbal, esto a partir de la variación en cada nivel de la lengua y de los factores extralingüísticos que intervienen. Se finaliza con una propuesta didáctica encaminada al incremento de vocabulario, la cual se sustenta en la creación de palabras fonológicas del español.

Palabras clave

Creatividad; Lingüística; Lengua; Habla; Lexicología.

Abstract

The language, as a communication system, is established through speech production by the speaker. Linguistics and Sociology postulate criteria for analyzing linguistic and social factors. The linguistic performance is governed by norms acquired by the speaker, but this does not exempt speech communities from verbal creation.

This work intends to explore both the language and linguistics realms, which are susceptible to the insertion of verbal creativity. This creativity arises from the variation observed at each level of language and the extralinguistic factors that influence it. The conclusion of this work presents a didactic proposal aimed at expanding vocabulary, which can be used for the creation of phonological words in Spanish.

Keywords

Creativity; Linguistics; Language; Parole; Lexicology.

1. Introducción

La comunicación es posible gracias a la lengua, en ella se vierte más de lo que se puede suponer, porque en cada enunciación, en cada palabra, va la historia, el imaginario y las creencias del hablante. La percepción de la realidad, de los otros y de uno mismo se traduce con palabras, esto es, el ser humano nomina su mundo exterior e interior para aprehenderlo y aprenderlo; es también con el bagaje lingüístico de los individuos y las sociedades que se relacionan con otros, que se definen, se construyen y, también, se destruyen, mienten, se divierten, juegan, se recrean. Un infante se definirá de acuerdo con las palabras que le digan los demás, si le repiten que es bello tendrá esa concepción de sí mismo; si el atributo es el de travieso se concebirá así.

Desde esta perspectiva la lengua se configura no solo como un medio de comunicación, sino también como un agente social que incide de múltiples formas en la vida del individuo y las colectividades. Su casi absoluta omnipresencia hace que su estudio se realice por diversas ciencias y disciplinas, siendo la lingüística el eje que la posiciona como su objetivo principal y, de ahí, se dispara la multiplicidad en las líneas de investigación.

Este trabajo tiene como objetivo dilucidar la relación que hay entre la creatividad verbal desde la perspectiva lingüística, para ello se anota el papel creativo que el hablante y la sociedad tienen para representar a la realidad extralingüística y cómo la creatividad tiene un papel determinante en la planificación de vocabulario.

2. De la variación lingüística
a la creatividad verbal

Saussure, quien estableció los rasgos fundamentales de la disciplina, definió gran parte del entramado conceptual que sigue vigente, de ellos se retoman cuatro conceptos que son determinantes para entender la relación entre lingüística y creatividad verbal: lengua - habla y, después, arbitrariedad y convencionalidad.

Los elementos del sistema lingüístico son los signos, su conjunto ordenado constituye el sistema de signo que llamamos lengua. La estructuración de ese sistema se prueba por su operación: la lengua opera mediante una serie de reglas que relacionan todos y cada uno de los elementos del conjunto, es decir, cada uno de los signos lingüísticos.

El concepto de sistema se aplica a la lengua, diferenciada del habla por Saussure. El habla es individual: es lo que, del sistema, de la lengua, realiza cada uno de los individuos. (Marín et. al., 2007, p. 19).

La pertinencia de los conceptos es relevante en tanto que permiten clarificar que la lengua es un hecho abstracto que pareciera inmutable, de ahí que el español siga siendo un sistema lingüístico hablado por cientos de millones de personas; lo que está en constante cambio es el habla, es decir, la realización de esa lengua por los hablantes en cada acto comunicativo.

Si el rastreo del papel de la creatividad verbal inicia desde que un hablante se adentra en la adquisición del sistema, será evidente para cualquiera que conviva con niños que desde las primeras emisiones el niño ve en la comunicación un área de oportunidad para explayar su creatividad:

Las expresiones infantiles que se tildan de “erróneas” y antigramaticales encuentran cercanos paralelos en el lenguaje “correcto” de los adultos […] y de este modo, lejos de hallarnos frente a fallas que piden la indulgencia o la risa, nos hallamos frente a una creatividad fresca, desbordante, agresiva, ambiciosa, inexorable, espléndida. (Rodríguez, 2007, p. 39).

Visto así, las ocurrencias verbales del infante son intentos de establecer hipótesis de lo que realmente comunica -que es lo que establecerá como premisa-, aunado a la conformación de su sistema articulatorio, en el que el aparato fonador se apropia de la lengua materna, de ahí que la recurrencia de palabras con elipsis y/o metátesis fonológica y/o alomorfía son frecuentes: dosa por rosa, pader por pared, pelúlica por película, cocholate por chocolate.

La creatividad de quienes tienen un dominio en formación en el acto comunicativo se ve impregnada del factor emotivo, en el que el contexto es determinante, ya que los hablantes del entorno inmediato avalan lo que enuncia el niño, que, cuando tiene un repertorio lexical restringido, tiende a la generalización, por lo que es frecuente que a todos los cuadrúpedos les nombre como perros, o a todos los hombres papá.

En el inicio del proceso de adquisición del sistema lingüístico es cuando se hacen presentes los otros conceptos mencionados: arbitrariedad y convencionalidad. Y es que cuando la interlocución primera es solo en el seno familiar todos entran a la nominación que, de manera creativa, propone el niño, por ejemplo, si al envase en el que toma leche le dice titi todos sabrán a qué se refiere y le darán el objeto solicitado, con ello se entra en una convencionalidad inmediata; al socializar con más personas el niño tendrá que adentrarse en la convencionalidad de su lengua para poder comunicarse.

En esta etapa de adquisición verbal el hablante está conformando una gramática mental que se soportará en las reglas que rigen a su lengua materna, más allá del léxico familiar. Es en este punto cuando los niños atienden la arbitrariedad, la cual establece que no hay una relación entre lo que se nombra y la realidad, y la convencionalidad, que es el acuerdo implícito de los hablantes para nominar de tal o cual manera al objeto o realidad.

Estos rasgos son fundamentales para el entendimiento, porque son los que le otorgan sistematicidad a la comunicación. Poco a poco el pequeño hablante tendrá que ajustarse a las reglas combinatorias de su lengua y las irá apropiando en su habla; esto no lo exenta de la tentación de jugar, crear palabras y combinaciones fónicas y aventurar significados, lo que delata una reflexión metalingüística que es necesaria porque conforme avanza en edad los cambios en su entorno y las necesidades de nombrar su realidad se hacen más complejas, por lo que su producción lingüística también evolucionará. Como ejemplo se pueden anotar dos expresiones: el niño dice amami, porque los mensajes que decodifica el niño regularmente tienen la preposición más el sustantivo y el niño no alcanza a diferenciar que son dos vocablos diferentes; otro caso es cuándo se preguntan por el significado de las palabras regidas por la convencionalidad, como el niño que discute con su mamá porque el salvavidas se nombra así, ya que en su reflexión metalingüística el nombre debería ser salvamuertes. Lo que ocurre en estas emisiones es que la arbitrariedad no tiene sentido y, por ello, se resisten a la convencionalidad. Es el contacto social el que incide en que los pequeños se adhieran a la arbitrariedad y convencionalidad lingüísticas.

2.1. Creatividad y/o variación lingüística

Es con el sistema lingüístico que el ser humano se apropia de la realidad que le circunda, para hacerlo debe nominar objetos, seres animados e inanimados, hechos, estados, acciones, circunstancias y atributos mediante lo que la gramática denomina palabras léxicas (sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios), que se enlazan unas con otras mediante transpositores, que son las palabras gramaticales (conjunciones, preposiciones y locuciones).

Las categorías llenas son aquellas que se asocian con conceptos o ideas que pueden ser evocadas o que poseen un contenido léxico que representa algún concepto, real o imaginario, casi siempre procedente de la experiencia: mesa, cantar, brillante o linealmente. Las categorías vacías no poseen propiamente significado léxico, y por ello son a menudo casi imposibles de definir, […] Se puede decir que cumplen determinadas funciones sintácticas. (Bosque, 2015, pp. 29-30).

La gramática mental permite la adquisición para la producción y decodificación de todas las categorías gramaticales en cuanto a sus rasgos sonoros, morfológicos y sintácticos, que se enlazan unos con otros mediante proposiciones que son posibles gracias a las reglas combinatorias de cada lengua. En el habla, que irrumpe en los estudios lingüísticos en la segunda mitad del siglo XX, perviven las reglas, pero con innovaciones lingüísticas que crean los hablantes y que se expanden en tanto se aceptan en la convencionalidad de cada comunidad de habla.

La creatividad verbal surge, en términos lingüísticos, desde el idiolecto y, si se acepta de facto en los actos de habla, se replica en los sociolectos; si la convencionalidad del nuevo término trasciende a la estratificación sociolectal se considera que es parte de la lengua. Un ejemplo claro de ello es la inserción de vocabulario referente a la tecnología, que ha llegado de manera vertiginosa al español donde tenemos ya verbos que se construyeron con la celeridad que su incursión en la cotidianidad implicó: chatear, whatsapear, estalkear, que, si bien cumplen con las reglas morfológicas del español al incrustar la primera conjugación, por ser la que más frecuencias tiene, más la raíz del vocablo en inglés, no están exentos de creatividad. Estos vocablos no aparecen aún en los diccionarios (RAE y DEM) precisamente porque su aparición se enmarca en el habla, aún no registrada en los corpus con los que se validan los diccionarios. Esto no significa que no existan; solo no están como entradas por su reciente empleo por las comunidades de habla.

Es vasto el repertorio de la actual creatividad lingüística debido a que, debe recordarse, el habla cambia con los individuos, las sociedades y la realidad en la que los rodea, de ahí que el uso aventaje a los estudios lingüísticos con las nuevas formas de comunicación como los emojis 🙃, los gifs animados y las abreviaturas GPI gracias por invitar.

Cada lengua es una creación única, paradójicamente anónima, de algunos grupos humanos, y es un modo peculiar de organización de la realidad, también es cierto que no sólo la lengua como sistema, sino cada elemento de la lengua, ostenta el sello de la creatividad del hombre. (Rodríguez, 2007, p. 35).

Sí, hay creatividad lingüística en todas las lenguas, con juegos del lenguaje que van desde el doble sentido, los chistes, los refranes, el albur mexicano en el habla coloquial hasta la literatura en un ámbito más formal, tan sólo porque está supeditada actualmente a la escritura, que exige mayor formalidad en su producción.

Lo que para los teóricos sería variación lingüística no es más que creatividad verbal de los hablantes que emiten y decodifican mensajes todo el tiempo. Desde la perspectiva disciplinar, la creatividad y/o variación se circunscribe a elementos lingüísticos y factores sociales.

La lingüística, para analizar su objeto de estudio, postula que los sistemas se dividen en niveles de la lengua: fonológico, morfológico, léxico, semántico, sintáctico y pragmático, cada uno con una variación distinta, la cual se presenta más en los primeros niveles (hasta el semántico) y con menos posibilidades en la sintaxis.

Así, Rodríguez (2007, p. 45) sostiene: “es cuádruple la creatividad que brilla en el lenguaje: fonética, semántica, sintáctica, lexicológica. Las faltas mismas y los disparates son señal del impulso a crear construcciones personales”. […] el niño vive en el vasto reino de lo posible; el adulto, en el estrecho campo de la convencionalidad y lo práctico.

a) En el nivel fonológico la lengua contiene palabras como dijiste, chocolate; en el habla la enunciación puede aparecer como dijistes y cosholate.

b) En el nivel morfológico la normatividad gramatical tiene un abanico de posibilidades flexivas para las palabras léxicas en el plano de la lengua; en el habla la concreción se manifiesta con emisiones maleables, tal es el caso de los participios, en los que la lengua establece que el participio de romper>roto y en el habla puede aparecer rompido; el juego se extiende a la conformación de palabras, como es el caso de agusticidad.

c) En el nivel léxico la creatividad lingüística se dispara y se antoja casi inabarcable, porque es en la que inciden más los factores sociales. Como ejemplo se tiene la recopilación que se realizó del habla mexicana en el Atlas Lingüístico de México (Lope et. al., 1990), que recopiló 29 entradas para estar embarazada, entre las que destacan: preñada, encinta, en estado interesante, enferma, panzona, gorda, en estado de gravidez.

d) El nivel semántico es diferente a los demás, porque salvo el fonológico, incide de manera determinante en la creatividad, para ejemplo el vocablo madre otra vez en México, el cual es empleado con función adjetiva en está con madre; con valor despectivo en me vale madre; en metátesis para cualquier objeto pásame esa madre; con valor peyorativo tanto que pagaron y les dieron una madre.

e) La sintaxis representa al nivel menos susceptible de ser intervenido por la creatividad de los hablantes, ya que, si bien pueden realizarse proposiciones estructuralmente diversas, el mensaje sigue siendo el mismo: La tienda de la esquina abre por las noches, frente a Abre por las noches la tienda de la esquina, y a Por las noches abre la tienda de la esquina. La variación, mas no creatividad, que argumenta estas posibilidades combinatorias es permitida por las reglas que la gramática mental ha adquirido sobre la linealidad en las construcciones emitidas.

La pretendida rigidez de la sintaxis solventa la pervivencia de las lenguas, en el sentido de que es el nivel que unifica a las variedades dialectales, por ejemplo, cualquier hablante del español -supóngase un mexicano- puede leer textos argentinos, colombianos, cubanos o de cualquier otra extracción hispanohablante, porque, a pesar de que pueda haber ambigüedades o palabras que no entienda, inferirá el significado gracias a la estabilidad discursiva que caracteriza a la estructuración sintáctica.

De tal manera, las posibilidades creativas paralelas a la variación lingüística tienen, también, una sistematicidad restringida por la norma, no en el sentido de la prescripción académica, sino en la convencionalidad de las normas sociales que establece el uso. Esto es, por ejemplo, que en la cuestión sonora las variaciones tienden a la elisión mora_o, verdá_, a la metátesis estábanos, juimos, a la prótesis arrebasar, comistes.

La incidencia del factor social en la emisión verbal creativa responde a la estratificación que la Sociolingüística hace de los actos de habla al delimitarlos como sociolectos con base en la edad, el género, la escolaridad y el nivel sociocultural, dando como resultado el sociolecto bajo, el medio y el alto. Los estudios de los corpus lingüísticos evidencian que, entre más bajo es el sociolecto, más variación (creatividad) lingüística se presentará, lo que se corresponde con los datos al tener frecuencias altas de emisiones tales como haiga, medecina, desborrar, salte para afuera y, de ahí, que se correlacione a los albures con un sector específico de mexicanos. Estas creaciones no son prestigiosas en sociolectos altos, de tal manera que su uso se estanca en las comunidades de habla que las emplean.

Vemos, pues, que los entornos naturales y socioculturales configuran los escenarios para el uso de la lengua por parte del hablante, que no solo habita en ellos, sino que los percibe de modo diverso. La acción del entorno sobre la comunidad y sus miembros tiene una existencia objetiva, pero también una existencia reconocida y percibida -o no percibida- por los propios miembros de la comunidad. (Moreno, 2012, p. 47).

La agrupación sustentada en el habla de las personas conduce, en este caso, a la estigmatización si se extrae al hablante del sociolecto bajo de su medio cotidiano, ya que la lengua es un factor que incide fuertemente en la percepción de los individuos, por supuesto, de manera subjetiva. En este punto se inserta la premisa que sostiene que la lengua es, sobre todo, un elemento identitario, que funciona en la dinámica social de manera que, quienes compartan sociolecto, se sentirán más seguros de su interacción con que quienes producen una comunicación similar.

La comunicación verbal no se limita al intercambio de información, sino que incluye, como una de sus principales funciones, la modelación de las relaciones interpersonales. La actividad lingüística individual permite la integración del sujeto en las complejas estructuras macro-sociales, mediante la oposición de su propio discurso al de otros individuos, y los hablantes desarrollan estos procesos de integración o de oposición mediante sus elecciones lingüísticas. Además, no debe perderse de vista que la dimensión social de los discursos incluye la manera en que el hablante se enfrenta a su construcción. (Moreno, 2012, p. 82).

Sin embargo, dichas elecciones lingüísticas no son siempre conscientes por el hablante, ya que, si en su gramática mental y en su lexicón solo tiene una manera de nominar, por ejemplo, traiba, no hay posibilidad de elección y, lo que pudiera ser un rasgo de creatividad verbal acorde con el inventario que adquirió en la apropiación verbal, se convierte a un uso estigmatizado en contextos como el escolar y laboral.

Sí hay, dentro de la creatividad verbal, usos prestigiosos, establecidos regularmente por el habla considerada culta y/o estándar, esto se puede evidenciar en las lexicalizaciones o frases hechas regularmente producidas por estratos altos, como el caso de o sea, que caracterizó a los jóvenes de holgada posición económica de finales del siglo pasado; al ser prestigiosa esta frase se replicó en estratos bajos y, quienes implementaron su uso, dejaron de producirla e innovaron con el haz de cuenta para poder diferenciarse ante la expansión de uso de la primera. Otro ejemplo es el uso del copretérito, del cual la gramática oferta dos posibilidades: hubiera y hubiese; los hablantes, en un contexto formal optan por la segunda forma, aunque no hay una valoración cualitativa ni cuantitativa desde lo lingüístico porque su empleo es indistinto; es entonces la percepción social de prestigio que concibe el emisor la que interviene en su uso.

La estratificación por sociolectos no es la única que postula la Sociolingüística; hay otras posibilidades de variación y creatividad verbal, que también se extraen de factores extralingüísticos. Moreno (2002) las refiere así:

Variedades de la lengua:

a) Variedades diatópicas. Se trata de aquellas variedades de una lengua que se localizan en diferentes ámbitos geográficos.

b) Variedades. A veces se denominan jergas o sociolectos y son variedades de una lengua que se localizan en las hablas típicas de diferentes ámbitos sociales, dentro de una misma comunidad lingüística.

c) Variedades diafásicas. Se denominan registros y son diversas variedades lingüísticas que se usan en distintas situaciones sociales.

d) Variedades individuales. Se denominan a veces ideolectos y son las hablas de individuos determinados con todas sus particularidades idiosincráticas. (pp. 50-51).

Se mencionó que la sintaxis posibilita la unificación de la lengua por las reglas combinatorias que dan paso al discurso; la creatividad verbal se inserta, entonces, en el nivel fonológico y léxico, sobre todo en las distintas maneras de articular fonemas y de nominar de acuerdo con el lugar en el que se producen los actos de habla.

La lingüística mexicana tiene mucho por hacer al respecto, puesto que no hay un trabajo que dé cuenta de la zonificación de las comunidades de habla actual que conforman al español mexicano, un ejemplo sería la nominación de molcajete, que, a lo largo del país, tiene múltiples nombres para el mismo objeto, tales como mortero, tecajate, chilcajete, chilmolero, piedra de moler, metate, chilera (Lope et. al., 1990).

Las delimitaciones geográficas pocas veces se corresponden con las fronteras lingüísticas de las comunidades de habla y, al ser México un país con una gran extensión territorial se torna compleja tal labor, sobre todo en el léxico patrimonial, cuya producción se circunscribe casi al ámbito rural.

Otra variable que se concentra también en lo fonológico y léxico es la edad. Los jóvenes como espectro generacional son bastante productivos en la apropiación de jergas y, con ello, en la creación verbal. Los elementos sociales que inciden para que este rango de edad presente más variación se relacionan con que es la etapa en la que la independencia se gesta o se reafirma, lo que propicia interacciones sociales que se traducen en jergas que representan a la música, el deporte, la compañía, en fin, los interlocutores con los que se quieren identificar.

Las diferencias generacionales y su impacto en la variación lingüística han sido puestas de manifiesto en comunidades de muy variado tipo. En las pequeñas y tribales se aprecian distinciones de importancia entre el habla de los niños y de adolescentes no iniciados y la de adultos; en sociedades modernas y cosmopolitas, tales diferencias, a veces más acentuadas, también se producen, aunque debido a otras motivaciones: cohesión grupal, afán de diferenciación, hiatos generacionales, muestra de rebeldía, etc. (López, 2004, p. 131).

Así, en México es recurrente encontrar jergas juveniles casi por cada agrupación, de tal manera que hay palabras específicas para los cholos, rockeros, aesthetic, buchonas, motomamis y cualquier concentración de jóvenes que quieran diferenciarse.

3. La creatividad aplicada a la planificación
de vocabulario

Con base en el punto 2 es evidente que es el léxico el nivel que propicia más creatividad y variación tanto por factores lingüísticos como sociales; su relevancia deriva de que es el nivel que aglutina a los demás, ya que articula todos los mensaje emitidos y decodificados; es a partir de las entradas que conforman el lexicón del hablante y la juntura que de ellas hace que se crea la comunicación verbal y, con ella, la interacción interpersonal de la sociedad.

Somos palabras. Somos lo que decimos y hacemos al decir. Y somos lo que nos dicen y nos hacen al decirnos cosas con las palabras […]. De ahí que el uso de las palabras no sea inocente ni inocuo ya que el lenguaje, en su cualidad de herramienta de comunicación y de conocimiento del mundo, nos constituye como seres humanos y contribuye de una manera determinante a la construcción cultural de la identidad subjetiva y social de las personas. (Lomas, 2017, pp. 233-234).

Planificar el incremento de léxico es una tarea compleja que debe tener como referente una serie de interrogantes que se deben dilucidar: qué léxico enseñar, cuánto y cómo, si basta con la repetición o si incide en su incorporación el número de exposiciones. Este apartado se construye a partir de cuántas repeticiones son necesarias para adquirir una nueva palabra.

López (2014) recopiló el léxico básico del español de México con los vocablos más estables de dicha comunidad de habla; en él aparecen todas las categorías gramaticales, con más altas frecuencias palabras vacías como determinantes y transpositores y, con menos, las demás palabras léxicas.

Es en la materia de Español Lengua Materna donde se vierten los contenidos encaminados al desarrollo de la competencia lingüística, la cual tiene como un subcomponente la competencia léxica, que Battaner y López definen como “la capacidad de relacionar adecuadamente formas con significados, así como de utilizar dicha información. Esta capacidad reside en el llamado “lexicón mental”, que está constituido por una serie de unidades léxicas relacionadas entre sí.” (2019, p. 378). Del mismo concepto López y Arjona (2001) dicen:

Se trata del conocimiento que cada hablante tiene del lexicón de su lengua, es decir de la totalidad de las palabras que integran el vocabulario de dicha lengua. Hablamos del saber internalizado del individuo sobre las propiedades léxicas de las palabras, del grado en que el hablante participe del inventario total de vocablos de su idioma natal. (p. 24).

Desarrollar la competencia léxica es tarea de la escuela, por un lado, porque es lo que postula el enfoque comunicativo: que los alumnos sean capaces de comunicarse de manera eficiente y eficaz; y, por otro, porque para muchos alumnos el contexto escolar será la única posibilidad de acceso a un universo lexical más amplio y a un registro lingüístico formal.

No hace falta abogar por la presencia del léxico en la enseñanza de la lengua, aunque en la tradición didáctica haya momentos en que su aprendizaje se confía al puro azar. Es central el papel que el léxico desempeña en la comunicación lingüística: está demostrado que quien goza de un repertorio amplio de palabras entiende y produce mejores textos; puede, por lo tanto, comunicarse mejor (Battaner y López, 2019, p. 376).

Que los hablantes interactúen lingüísticamente no es suficiente para ser expertos ni para elaborar estructuras lingüísticas complejas, es decir, no se cuenta con la competencia lingüística que se plantea en el programa escolar vigente, pues el uso de la lengua es limitado en los actos de habla cotidianos, se requiere una instrucción educativa en la que el hablante adquiera competencias para desenvolverse en cualquier contexto, no sólo en el que de manera regular interactúa. De tal manera que planificar, sistematizar y atender las necesidades específicas para desarrollar las habilidades lingüísticas es una tarea urgente de la escuela mexicana. Un acercamiento a resarcir tales deficiencias se puede realizar con el incremento de vocabulario, en tanto que acceder a un repertorio más amplio permitirá al alumno producir y decodificar mensaje más estructurados, lo que incidirá de manera sustancial tanto en su vida académica como cotidiana.

3.1. Una propuesta metodológica para el incremento de vocabulario

Una palabra está incorporada al lexicón del hablante cuando forma parte del léxico activo, que es el que el alumno conoce y produce; y no solo en el léxico pasivo, que solo reconoce:

Cuando el niño comienza su escolarización el número de palabras que suele utilizar en la comunicación, y que constituyen su vocabulario activo, es muy limitado, aunque conoce otras muchas palabras, que constituyen su vocabulario pasivo, cuyo significado es capaz de deducir por el contexto, pero que habitualmente no utiliza en la comunicación ordinaria. (Prado, 2004, p. 285).

Lograr que el léxico desconocido y el pasivo llegue al léxico activo supone procesos cognitivos y lingüísticos que sobrepasan solo el conocimiento de la acepción, por lo que la consulta del diccionario no es suficiente, ya que, en el mejor de los casos al buscar una palabra desconocida se quedará en el léxico pasivo. Con el fin de determinar cuántas repeticiones son necesarias para incorporar un nuevo vocablo en un contexto que atienda los niveles de la lengua se realizó un diccionario con palabras fonológicas creadas para este fin y se empleó la metodología de la lección lexical, de López (2014).

El autor propone que cada lección lexical debe conformarse con una media de entre 8 y 20 vocablos, dependiendo del nivel educativo y que, además, se debe atender a la frecuencia de aparición de las categorías gramaticales para diseñarla:

debe tratarse de determinar las funciones de ciertas palabras por la regularidad de su aparición en ciertos lugares del orden sintáctico. La indagación de estas funciones supondría una especial presentación de ejemplos, presentados en series absolutamente simétricas, que hicieran ver a los alumnos el orden regular. (Fernández, 2009, p. 75).

Es así que, atendiendo las frecuencias de aparición de las clases de palabras en el léxico básico, se propone que en cada lección se presente una mayor cantidad de sustantivos, porque es la categoría que más frecuencia tiene por las diversas funciones en la oración; seguido del adjetivo, que permitirá, una vez incorporados los vocablos, acrecentar la expansión de la oración con adjetivos léxicos; después los verbos, para que se diversifique su uso y, con menor cantidad, los adverbios, que en calidad de adjuntos, tampoco tienen frecuencias altas.

Dicha metodología trabaja también la complejidad de la palabra como un detonador que engrana todos los niveles de la lengua, esto es, la incorporación de un nuevo vocablo debe atender desde la parte fónica, ortográfica, morfológica, sintáctica, semántica, discursiva y, por lo tanto, pragmática, ya que:

Las estructuras y las relaciones fónicas actúan como bisagra entre las estructuras y las relaciones internas presentadas; la semántica enlaza con el mundo exterior, con lo extralingüístico. Las estructuras y las relaciones semánticas son también las propiedades que cohesionan las otras propiedades que cohesionan las otras relaciones en cada nivel; una estructura morfológica se relaciona, por ejemplo, por su capacidad de forjar significado con la sintáctica en la que aparezca. (Battaner y López, 2019, p. 132).

La lección lexical se estructura de dos etapas: la primera consiste en una contextualización sonora y ortográfica que tiene como objetivo el primer acercamiento con la palabra a incorporar; la segunda, se basa en la conjunción de tres métodos de incremento de vocabulario que suelen usarse de manera independiente:

La contribución de la creatividad en la planificación de léxico consistió en la elaboración del diccionario con palabras fonológicas del español, sin que fueran reales, dado que el objetivo fue determinar el número de repeticiones necesarias y con palabras del español eso no sería posible dado que los hablantes realizan inferencias semánticas sobre la palabra y su posible significado.

La metodología fue la siguiente:

a) Se crearon veinte palabras siguiendo la fonología, la estructura silábica y la frecuencia por clases de palabras del español. La división por clase de palabras es la siguiente: 10 sustantivos (banfra, ceige, flanor, lintre, nitena, nomise, púrlez, samite, seblad y trodad), 4 verbos (cindar, craner, launar y zitrar), 5 adjetivos (bógaro, drábul, mautal, trácuro y zolaco) y 1 adverbio (pralen), con lo que se pretende atender la aparición del número y su relación con las categorías gramaticales.

b) Las palabras creadas tienen la siguiente estructura: 19 son de seis letras y 1 de siete, 14 son bisílabas y 6 trisílabas con la siguiente composición según su aparición CV, CVC, CCV y CVV.

c) A las 20 palabras creadas se les sumó la definición de acuerdo con la clase de palabra que representaban. A este grupo se le añadieron 30 palabras reales del español con sus respectivas definiciones para conformar el diccionario que se presentó en el levantamiento.

3.2. Fragmento del Diccionario y Lección lexical

Diccionario

Una vez presentado el diccionario se procedió a implementar la lección lexical:

Lección lexical

I. Complete las siguientes oraciones con la palabra correspondiente:

No cortó el pan porque el ____________ ya no tenía filo.

Su ____________ atrae a mucha gente.

El ____________ lo bordó su abuela con hilos de vistosos colores.

Si en verdad eres ____________ debes dedicarte a hacer manualidades.

II. Seleccione el significado correcto para cada palabra.

( ) zolaco

1. Que causa temor.

2. Persona de piel morena.

( ) samite

1. Sillón propio de la costa.

2. Grado de habilidad o aptitud para realizar algo.

( ) craner

1. Volar fuera de la órbita terrestre.

2. Engalanar con adornos.

III. Relacione las siguientes columnas:

a. bógaro ( ) hambre insaciable.

b. cindar ( ) mantel acostumbrado en bodas tradicionales.

c. nitena ( ) volar fuera de la órbita terrestre.

d. pralen ( ) honestidad, rectitud.

e. nomise ( ) dícese del que tiene poca iniciativa.

f. trodad ( ) instrumento musical de aire.

g. seblad ( ) ahondar en un tema determinado.

h. craner ( ) correctamente.

i. flanor ( ) alegría, felicidad contagiosa.

j. trácuro ( ) persona hábil para trabajos manuales.

IV. Construye una oración para cada una de las siguientes palabras:

Launar:

Craner:

Banfra:

Seblad:

Los datos arrojados después de la implementación de la lección lexical con palabras no existentes en el español son significativos para la enseñanza de vocabulario, ya que se pudo determinar que son necesarias de tres a cinco repeticiones para que se incorpore una nueva palabra. Se comprobó que los términos se aprehenden en todos los niveles de la lengua, ya que en el caso de los sustantivos y adjetivos se realizó la flexión en género y número; en el caso de los verbos pudieron producir el paradigma verbal según la conjugación de la palabra creada y, en el caso de los adverbios, al no tener flexión, solo se comprobó su incorporación discursiva.

4. Conclusiones

La creatividad verbal es una posibilidad de la lengua, pero se restringe, por un lado, por las reglas que rigen a la gramática mental y, por otro, debido a la prescripción académica y social, siendo la última la que pareciera tener más injerencia en la actuación lingüística.

Es así que el hablante, cuando transita por el proceso de adquisición de la lengua es más creativo en sus emisiones, pero la arbitrariedad y la convencionalidad restringen dicha creación para que el infante se inserte en actos de habla entendibles para los otros. Así, la creatividad verbal se ve soslayada por la convencionalidad, que, más que representar un sesgo negativo, tiene su razón de ser en mantener el entendimiento en la comunicación.

La creatividad lingüística permea las emisiones de los hablantes, aun y cuando estos atienden la normativa gramatical de su lengua materna, y, en la variación se explayan con la creación de palabras con base en factores extralingüísticos como la edad y la procedencia.

Los resultados obtenidos en el ejercicio de planificación de incremento de léxico que en el presente trabajo se exponen, dan cuenta de que los hablantes, en este caso estudiantes, son receptivos a la inserción de vocabulario, de ahí que dicha afirmación atienda a la actual incidencia de léxico de la tecnología y de variaciones sociolectales que difuminan lo que antes era propio de un dialecto concreto.

Es por ello que se concluye que la planificación de la lengua debe echar mano de las posibilidades que la creatividad oferta para establecer parámetros cuantitativos y cualitativos, en atención a la creciente demanda de una lengua cada vez menos caracterizada por una estandarización nacional.

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Recibido: 13 de junio de 2023

Aceptado: 15 de noviembre de 2023

Para citar este artículo: Cortés, G. (2024). La variación léxica y planificación de vocabulario: el papel de la creatividad lingüística. Revista Creatividad y Sociedad, 39(5), pp. 58-72.

Recuperado de: http://creatividadysociedad.com/wp-content/uploads/2024/03/cys-39-5.pdf