Perfil, creatividad y personalidad en la formación
e intervención del psicólogo clínico
Profile, creativity and personality in the training
and intervention of the clinical psychologist
Georgina Flores Chaires
Universidad Autónoma de Zacatecas
https://orcid.org/0009-0007-6156-2532
Estela Reveles Rodríguez
Universidad Autónoma de Zacatecas
https://orcid.org/0000-0002-4349-489X
Alma Minerva Moreno Puente
Universidad Autónoma de Zacatecas
https://orcid.org/0000-0002-9367-1502
Resumen
El presente trabajo está dirigido a reflexionar sobre el valor que adquiere la creatividad como parte esencial durante la formación del psicólogo clínico, tomando en cuenta las características del perfil profesional y de la personalidad de quienes estudian esta profesión.
El perfil profesional del psicólogo clínico tiene una estrecha relación con su personalidad porque de esta última se desprende su identidad y ejercicio profesional; en tanto que la creatividad fomenta la abundancia de ideas innovadoras, el no tener un pensamiento rectilíneo, la capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos, digitales, científicos, individuales, psicopatológicos y socioculturales que se suscitan actualmente. De igual manera, la creatividad ayuda a gestar personalidades capaces de afrontar problemáticas internas como externas, es decir, la creatividad influye en el desarrollo de personalidades cimentadas en el fortalecimiento interno y que tienen como características principales la tolerancia a la frustración, la capacidad de demora, la flexibilidad en el pensamiento, la expresión adecuada de las emociones, entre otras. Estos aspectos distintivos son parte esencial en el perfil del psicólogo clínico para ejercer una praxis objetiva y profesional.
Esta reflexión se realiza a partir de un diseño de teoría fundamentada en el que se toman en cuenta las características de cada uno de los aspectos antes mencionados: Perfil del psicólogo clínico, personalidad del psicólogo clínico, creatividad y formación e intervención creativa del psicólogo clínico.
Palabras clave
Creatividad; Personalidad; Perfil psicológico; Intervención.
Abstract
The present work is aimed at reflecting on the value that creativity acquires as an essential part during the training of the clinical psychologist, taking into account the characteristics of the professional profile and personality of those who study this profession.
The professional profile of the clinical psychologist has a close relationship with his personality because his identity and his professional practice emerge from the latter; while creativity promotes: the abundance of innovative ideas, not having rectilinear thinking, the ability to adapt to the technological, digital, scientific, individual, psychopathological and sociocultural changes that are currently occurring. Likewise, creativity helps create personalities capable of facing internal and external problems, that is, creativity influences the development of personalities based on internal strengthening and whose main characteristics are tolerance for frustration, the ability to delay, flexibility in thinking, the appropriate expression of emotions, among others. These distinctive aspects are an essential part of the profile of the clinical psychologist to exercise an objective and professional praxis.
This reflection is carried out based on a grounded theory design in which the characteristics of each of the aforementioned aspects are taken into account: Profile of the clinical psychologist, personality of the clinical psychologist, creativity and training and intervention of the clinical psychologist.
Keywords
Creativity; Personality; Psychological profile; Intervention.
1. Introducción
La creatividad es parte fundamental de la evolución de las personas, es innata a la vida cotidiana, a las relaciones interpersonales que se van construyendo desde la infancia hasta llegar a la vida adulta. Asimismo, la creatividad invita al progreso científico, académico, tecnológico, individual, social y cultural, en otras palabras, la creatividad es pieza clave para la transformación y trascendencia de la humanidad y su contexto socio-histórico.
Otro aspecto importante de la creatividad corresponde a ser entendida como la capacidad de crear algo original y espontáneo, que resulte ser único e insólito, tanto desde la visión del trabajo artístico como científico. Es necesario entonces, comprometerse a impulsar y desarrollar, en cada uno de nosotros, un pensamiento creativo, que nos exija a pensar en distintas y actuales formas de realizar las actividades cotidianas, personales, sociales, laborales, innovando y cambiando tanto el enfoque como la praxis. De ahí que es urgente incluir la creatividad en el ámbito educativo, porque es en ese espacio donde los docentes contribuyen tanto a la enseñanza teórica como al aprendizaje del mundo laboral.
El docente tiene la responsabilidad de propiciar e instaurar una cátedra creativa y cautivadora que fecunde el pensamiento creativo del alumnado. Para la disciplina de la Psicología Clínica, el pensamiento creativo forma parte de las características esenciales del perfil del psicólogo clínico, como a continuación se describe:
(…) la manera de procesar la información para hallar soluciones originales ante los nuevos retos que se presentan en la vida (…) Las personas con este tipo de pensamiento muy desarrollado no se limitan a las alternativas convencionales, son exploradores. Además, “el pensamiento creativo se pone a prueba cada vez que tenemos la necesidad de solventar una situación no experimentada anteriormente por nosotros” (Carrillo, 2019, s.p.).
En ese sentido, el pensamiento creativo asienta las características de la personalidad funcional del ser humano ya que a través de ésta se resuelven problemáticas cotidianas que, en ocasiones, se convierten en laberintos vivenciales que obstaculizan el desarrollo de cualquier actividad, asimismo, conllevan a atenuar las soluciones óptimas del acontecer que se realiza día a día. Esto mismo se aplica en el quehacer del psicólogo clínico cuando no se le permite construir y desarrollar su capacidad creativa al momento de ejercer su práctica. De ahí que el contenido de este trabajo redunda en la importancia de incluir la creatividad como materia esencial, no solo como contribución a la formación del psicólogo clínico, sino también para delimitar los perfiles y la personalidad que se requieren de éstos.
De esta manera, la propuesta de la presente investigación sería incluir la creatividad en la formación académica del estudiante de psicología clínica, de manera que se integre al perfil del psicólogo clínico, se pueda desarrollar en la personalidad de los profesionales y se incluya en la intervención psicológica.
2. Creatividad
La creatividad es un fenómeno psicológico de la humanidad que le ha servido de forma favorable a la evolución de nuestra especie. Existe desde que el hombre primitivo tuvo la necesidad de fabricar sus primeras herramientas y de dar solución a sus principales problemas de vida, como el sobrevivir en su lucha contra los animales a los cuales tenía que enfrentar, cazar, y sembrar para alimentarse y de esta manera cubrir sus necesidades básicas. Otro indicio importante de la creatividad en el ser humano son las pinturas rupestres con las cuales se dejaron señales de sus actividades cotidianas sobre sus ritos y cacería. Podemos hacer un recorrido histórico sobre este concepto y poder ver de la existencia del acto creativo no solo en los seres humanos sino también en algunas especies de animales.
En cuanto al concepto de creatividad, al ser humano se le ha relacionado con la capacidad cognoscitiva que cada uno tiene y con la forma de relacionarse con el ambiente en el que se desarrolla. Podemos entender que la cultura del hombre ha sido el motor que alimenta y facilita que cada individuo tenga la posibilidad de desarrollar sus habilidades creativas. Se puede entender como uno de los procesos más sofisticado del hombre, ya que todo señala que están implícitas una amplia gama de experiencias evolutivas, sociales, culturales y educativas en sus manifestaciones.
De este modo, la creatividad no puede ser abordada como un simple rasgo de los seres humanos pues están en juego aspectos como mente, procesos cognitivos, personalidad, motivación, emociones, afectos que juegan un parte original en dicho proceso. Algo muy importante es que todos somos creativos en menor o mayor medida, pero lo más importante es que la podemos desarrollar.
Al intentar dar una definición de creatividad me encuentro con el problema de que no existe una, sino muchas y dependen del momento y tiempo en que fueron acuñadas. Esquivias (2004) menciona algunas definiciones sobre creatividad que a continuación se refieren, con el fin de complementar lo antes mencionado:
Para recapitular, ser creativo es ver la realidad de forma diferente y peculiar a como lo hacen los demás. Una persona con una personalidad creativa es aquella que puede resolver un problema o situación de una manera diferente a la mayoría, encuentra respuestas o propuestas novedosas que resultan útiles y productivas que ofrecen beneficios que las formas anteriormente usadas.
Es importante abundar sobre el concepto de Personalidad creativa pues tiene importancia en la formación del psicólogo clínico, en el desarrollo de su personalidad y en su perfil profesional.
Una persona creativa es la que tiene la capacidad de producir conductas o ideas originales, nuevas, sorprendentes e inusuales que contribuyen de manera positiva a su vida a la de los demás. Es importante tomar en cuenta que tener una idea original no es suficiente para ser creativo, también se debe tener la capacidad para adaptarse a lo nuevo y desconocido.
En la persona creativa están en juego no sólo sus cualidades y habilidades, sino características cognoscitivas, afectivas, volitivas y sociales, con respecto a ello (Velasco, citado en Rodríguez, s/a) enumera algunas características.
a. Características cognoscitivas
b. Características afectivas
c. Características volitivas
Las personalidades creativas sobresalen por su originalidad, capacidad adaptativa, innovación y curiosidad. Es importante destacar que la creatividad la podemos encontrar en los campos del diseño, artes, música, pero la creatividad puede ser aplicada en cualquier campo o área en la cual se desarrolle el individuo. La creatividad no es propia de algún tipo de personalidad en específico, podemos encontrar personas que tienen su pensamiento creativo más amplio, pero todos somos creativos, aunque no se puede negar que la personalidad sí influye además del entorno donde se trabajó o aprendió en la mejora de hábitos o aptitudes que les ha permitido ser más creativos en su vida cotidiana.
Por otro lado, es de consideración subrayar lo esencial que resulta el pensamiento creativo porque:
El pensamiento creativo es algo que va más allá de la comprensión de su significado etimológico o lingüístico, es algo que debe estar presente en nuestra mente frente a la realización de todas las actividades. Dentro del campo profesional, artístico, cultural nos enfrentamos cada día a la tentación de ser repetitivos, de basarnos en un modelo establecido, pero es necesario que pensemos que siempre es bueno hacer un cambio, siempre que éste nos lleve a resultados positivos, debemos ser creativos e innovadores (Cevallos, 2016, p. 44).
En correspondencia a las palabras del autor mencionado anteriormente, conviene agregar que la creatividad es innata y vital en la vida de todo ser humano porque es un proceso que causa la invención, la imaginación y, por ende, la iniciativa a generar el crecimiento y transformación de la contextualización individual, social, cultural, académica y laboral en cada persona, es decir, la creatividad es la base para todo progreso (Bolaños, 2017). La creatividad, en suma, forma parte de la vida cotidiana, las relaciones humanas, el progreso científico, cultural y social, y nos ayuda a ser conscientes de la capacidad de transformación de la realidad de la que formamos parte tanto individual como en grupo, por lo que la creatividad es un pilar fundamental para todo orden social.
3. Perfil y personalidad del psicólogo clínico
La Psicología es una ciencia que se ha estudiado desde la Edad Antigua, sin embargo, no hace tantos se formalizó no solo su estatus como ciencia, sino también la profesionalización de las personas que ejercen la psicología. En nuestro país la enseñanza de la psicología se remonta a 1893 en la Escuela Nacional Preparatoria, la cual se incluía en una materia que se llamaba Psicología Moral. El inicio de la formación profesional es en 1937 en la Universidad Nacional Autónoma de México en la Facultad de Filosofía y Letras en la cual se ofertaba la carrera de Psicología. De allí, parte la Historia de la Psicología en nuestro país la cual ha sido interesante, y nos gustaría recalcar que la enseñanza de la psicología se ha expandido de manera muy importante en nuestro país.
La psicología clínica es una de las áreas más conocidas de la psicología, asimismo es una de las áreas de especialización que la mayor parte de los estudiantes elige al momento de decidirse por una especialización dentro de la psicología. Quizás una de las razones por las cuales se le elige, es que nos intriga, en primer lugar, como personas y como seres humanos, el conocimiento de la compleja conducta de las personas, pero pasamos de una mera curiosidad a desarrollar métodos, sistemas y paradigmas que nos ayudan a encontrar esta explicación y mucho más: a la comprensión.
La psicología clínica entonces es la especialidad que utiliza conocimientos y técnicas para el estudio del comportamiento anormal. Estos conocimientos y técnicas se unen a métodos, modelos y procedimientos propios de esta psicología para sus procesos de evaluación e intervención, así como modelos teóricos. El campo de la psicología clínica es muy amplio y por ello es imperante destacar el perfil que debe tener el psicólogo que se dedica a este ámbito.
El perfil profesional del psicólogo tiene un papel dentro de la Historia de la Psicología, ya que, en los primeros momentos, alrededor de los años 70´s, no había una consolidación o acuerdo sobre el perfil o la identidad del psicólogo, debido a diversos factores, entre ellos, el creciente número de escuelas que ofertaban el estudio de la psicología. El CNEIP, Consejo Nacional para la Enseñanza de Investigación de la Psicología, recomienda diversos aspectos, entre ellos, regular el perfil profesional del psicólogo del país.
Respecto al perfil que debe cubrir el estudiante en el ámbito de la Psicología clínica, haré mención de los que sobresalen: capacidad de escucha, ser empático; aptitud intelectual que promueva el pensamiento reflexivo, crítico y analizable para comprender el conflicto/problemática psíquica o emocional que experimenta la persona que acude a consulta; habilidad para establecer una comunicación congruente, clara, precisa y adecuada (Cedeño, Rodríguez, Escobar y Sosa, 2017).
En cuanto a la personalidad, tanto para el docente como el alumno es importante tener fortalecimiento interno, tolerancia a la frustración, disposición a la demora, buen control/contención de los impulsos, construir vínculos afectivos sólidos, duraderos y reales; procrear compromisos fiables y veraces; grado de adaptabilidad y flexibilidad ante los cambios, divergencias y adversidades, en otras palabras, tener una personalidad que sea funcional.
Estas características permiten cubrir con el perfil que se requiere para dedicarse al estudio y aplicación de la Psicología clínica.
En cuanto a la personalidad, el estudio sobre esta temática se remonta a la cultura griega quienes se interesaron por personificar diferentes papeles en el drama de su civilización, para ello, las personas utilizaban máscaras que cubrían sus rostros, de esta forma se les facilitaba la representación de distintas formas de vida diferentes a las propias, sin que esto les impidiera seguir siendo ellos mismos. De ahí podemos ubicar que la palabra personalidad se deriva del griego prosopon, que significa “máscara teatral”, que se refiere a las máscaras que los actores utilizaban en las representaciones teatrales.
Desde el punto de vista psicológico, la personalidad es un constructo hipotético derivado de la observación de la conducta del individuo que comprende rasgos característicos de la persona como son su forma de pensar, ser o sentir. Esta estructura no involucra connotaciones de valor, más bien guarda una serie de elementos relativamente estables y consistentes denominados rasgos, incluye elementos como la cognición, motivación y estados afectivos y abarca la conducta manifiesta al igual que las experiencias privadas como son los pensamientos, deseos, recuerdos, necesidades. Es algo distintivo de cada persona que la hace única. Además, se manifiestan los elementos psicológicos y biológicos de las experiencias de la persona. La personalidad es la adaptación del individuo de forma exitosa al entorno en el que se encuentra inmerso.
Podemos encontrar infinidad de definiciones sobre personalidad, pero una de las más aceptables es la propuesta por Bermúdez (1996), definida como una “organización relativamente estable de características estructurales y funcionales, innatas y adquiridas bajos las especiales condiciones de su desarrollo, que conforman el equipo peculiar y definitorio de conducta con que cada individuo afronta las distintas situaciones” (p. 30).
Por otro lado, se puede afirmar que una personalidad funcional produce y estimula el pensamiento creativo, indispensable para la innovación de las estrategias de enseñanza-aprendizaje del sector docente para impulsar y generar en los estudiantes un pensamiento libre, renovado y original. En el caso del alumno, el pensamiento creativo beneficia la implementación de la evaluación, el diagnóstico, en otras palabras, favorece en las intervenciones y servicios que el psicólogo clínico ejerce.
4. Formación del psicólogo clínico
Al hablar de la formación del psicólogo clínico se podría intuir que es el área donde más se utiliza la actividad creativa en su tarea profesional, se aplica en la estimulación de la imaginación del paciente, al fomentar algunas conductas que van a reflejarse en un diálogo y reflexión. Otra forma de afirmar la importancia que tiene la creatividad es la existencia de diversas formas de terapia e intervención, las cuales fueron creadas por expertos muy creativos que en su momento lograron establecer formas originales en el trato de la salud psicológica de los individuos.
En este sentido, es importante que los psicólogos clínicos indaguen y sean conscientes en el transcurso de su formación y en su desarrollo profesional de la importancia y uso de la creatividad y la expresión de esta al momento de intervenir con un paciente y como desde ahí se puede observar el incremento y la expresión creativa de sus pacientes como efecto de su trabajo terapéutico, es por ello la importancia que tiene que los estudiantes y los psicólogos clínicos en ejercicio amplíen su interés hacia el uso y aplicación de la creatividad independientemente de su enfoque con el fin de desarrollar mayor flexibilidad que les permita adecuarse a la personalidad de sus pacientes
Dando continuidad con la idea arriba desarrollada, Ivcevic & Hoffmann, (2019, citado en Solf, 2022) mencionan:
Interesarse por el tipo de vínculo entre emoción y creatividad que puede surgir en los clientes en el transcurso de la terapia. Según las peculiaridades de cada cliente, las emociones positivas o negativas pueden activar conductas creativas que contribuyan a la salud mental del cliente. (pp. 4-5)
Otra forma de observar el uso de la creatividad en la formación del psicólogo clínico y en su desarrollo profesional es en la apertura que se puede tener al realizar o llevar a cabo su práctica pues como refieren Forgeard, (2019, citado por Solf 2022), “diseñar y ejecutar actividades grupales sin limitarse solo al tratamiento individualizado, teniéndose en consideración que “[...] las actividades creativas grupales pueden disminuir sentimientos de aislamiento y brindar oportunidades para compartir experiencias y ofrecer/recibir ayuda” (p. 5).
Es importante tomar en cuenta para la formación del estudiante el desarrollo de la motivación en áreas donde puedan reconocer y explorar su creatividad, incrementar aspectos importantes de la personalidad del aprendiz como la flexibilidad, reflexión, posturas activas, alternativas y estrategias, planteamiento de problemas y posibles soluciones, todas ellas referentes a la aplicación y desarrollo de la creatividad.
Establecer un sistema didáctico que establezca el desarrollo de la creatividad otorgando los conocimientos que permitan identificar la actividad creadora, esto a través del establecimiento de una atmósfera creativa dentro del aula, tomando al docente como modelo creativo tanto pedagógicamente, así como en su práctica profesional.
También podemos observar la importancia que tiene en la formación del psicólogo clínico la relación de la creatividad con la personalidad pues son necesarias para el buen desempeño en determinadas áreas de sus actividades formativas y profesionales, también son determinantes en la manifestación efectiva de sus capacidades ayudándoles a ir perfeccionando sus habilidades en la intervención psicológica. Se concluye que la creatividad en conjunción con la personalidad del psicólogo clínico son factores determinantes en la intervención psicológica profesional.
En la actualidad se ha visualizado notablemente un incremento diversificado en torno a las ciencias aplicadas, un ejemplo es la tecnología y los neo dispositivos digitales. La creación de nuevas plataformas con herramientas de inteligencia artificial que parecieran facilitar el acceso y uso de un sinfín de aplicaciones que simplifican las complejidades cotidianas como: sustituir la mano de obra de un individuo por maquinarias que operan a ritmos inagotables de trabajo, hasta la invención de programas cibernéticos que crean en minutos un trabajo académico. Lo anterior resulta un arma de doble filo, por una parte, es prominente el avance científico-tecnológico-cibernético, por otro lado, pueden lacerar la evolución y madurez del proceso de pensamiento y aprendizaje del ser humano.
La evolución tecnológica, cibernética y nuevos dispositivos, han generado un nuevo y particular razonamiento del individuo, sobre todo en las nuevas generaciones, en quienes incide en la manera de pensarse, de constituirse o re-constituirse, de establecer y ejercer sus relaciones interpersonales, de manifestar sus emociones, sus impulsos, en cómo enfrenta y da solución a problemáticas internas y externas, así como en potencializar o despotencializar su capacidad creativa.
Esta revolución tecnológica y cibernética impacta en el estudio del ser humano, en la comprensión del comportamiento, de la psique y personalidad. Si bien es cierto que década tras década, la multiplicidad de aportaciones e intervenciones de autores clásicos han contribuido al enriquecimiento de la Psicología, es imposible o ilusorio perpetuarse a las literaturas ancestrales ante los cambios tecnológicos, cibernéticos y sociales que transforman la comunicación y aprendizaje que se vive hoy en día.
En torno a lo expuesto anteriormente, es menester resaltar que la enseñanza o preparación académica de los estudiantes de Psicología, particularmente del área clínica, debe orientarse a capacitarlos y especializarlos altamente en el trabajo de las nuevas demandas sociales, otorgarles las herramientas adecuadas para afrontar con satisfacción las conflictivas y demandas por las que atraviesa la humanidad en sus nuevas generaciones, sobre todo aquellas que atesoran y hacen uso desmedido de las nuevas tecnologías y de los avances cibernéticos. En este sentido, creo pertinente reflexionar sobre cómo se suscita la educación y el aprendizaje de los alumnos en Psicología clínica.
Gallegos (2016) menciona que en la década de los 80 la Psicología tuvo un importante incremento de solicitud de adeptos para profesionalizarse. Este auge se adquiere por el reconocimiento científico obtenido empero, carecía de docentes que cubrieran el perfil requerido, no sólo en relación a la preparación académica sino a la manera de desempeñar su práctica en el aula. Estos dos últimos aspectos exhortan a ser subrayados por la repercusión que se implanta en la adquisición del aprendizaje, del almacenamiento y comprensión del conocimiento que el alumno adquiere durante el transcurso de su formación. Respecto a los primeros perfiles que componía el profesorado de la carrera de Psicología, mencionan Zanatta y Camarena (2012):
(…) los claustros de profesores se conformaron con profesionales provenientes de diversas áreas, lo que contribuyó a la indefinición de los contenidos curriculares. Así, la rápida expansión de los programas de Psicología se vio acompañada de un proceso de improvisación de los docentes. En las décadas setenta y ochenta, para atender a la creciente demanda, se incorporó a las plantas docentes a estudiantes recién egresados que no tenían estudios de posgrado ni práctica profesional. Esos docentes se caracterizaron por ser meros repetidores de textos y del modelo de práctica docente de los profesores con los que se habían identificado. Fue hasta los años noventa cuando las plantas académicas se nutrieron de personas que cumplían el perfil adecuado para formar a otros psicólogos. (pp. 153-154).
Zanatta y Camarena (2012) hacen hincapié en cuidar el perfil de los docentes en Psicología para garantizar la pedagogía, desde los diferentes enfoques disciplinarios, que conforman la preparación y profesionalización del estudiantado. El cuidado de los perfiles tiene como objetivo principal proporcionar conocimientos e intervenciones oportunas, congruentes, certeras y alcanzables; de esta manera el alumno va cimentando las bases apropiadas que acreditan su labor profesional. Es importante agregar que lograr un buen desempeño profesional depende de varias cualidades, entre las cuales destacan: el perfil y la personalidad, tanto del docente como del estudiante en Psicología, particularmente del área clínica.
En la formación del psicólogo clínico son varios los factores que intervienen en el proceso de enseñanza y aprendizaje, entre ellos se encuentran la creatividad y la personalidad, las cuales son características del ser humano que permiten dar explicaciones a los fenómenos de la vida cotidiana y en el campo profesional. Se da una relación entre la creatividad y la configuración de la personalidad. En este sentido Ramírez (2009) menciona que:
La conducta creativa es el resultado de una compleja interacción persona-situación en la que también influyen los aspectos históricos-biográficos del individuo que emite esta conducta. Dentro de la persona tanto los recursos cognitivos como los no-cognitivos influyen en la conducta creativa. (p. 11).
El estudio de la creatividad ha llamado la atención, adquiriendo cada vez más importancia no solo en la formación del psicólogo clínico sino también su relación con los rasgos de la personalidad.
5. La intervención creativa del psicólogo clínico
Algunas de las habilidades y aptitudes creativas del psicólogo clínico podemos observarlas en cómo éste descubre y describe los fenómenos del mundo real con el fin de obtener conocimientos. Podríamos retomar la definición de Zinker (1934) acerca al psicólogo como una persona que utiliza su capacidad de invención para ayudar a la gente a modelar su vida. Coincidimos con Zinker en que el proceso terapéutico también es un proceso creativo.
Por añadidura, la creatividad hay que pensarla como la fuente que faculta la posibilidad de crear y recrear (en nuestro espacio mental) aquellos aspectos que resultan temibles o angustiosos a la propia consciencia.
La creatividad nos ayuda en diversos procesos psicoterapéuticos: encontrar lo que en el discurso del paciente se encuentra escondido o ignorado, sabemos que nuestras palabras expresan más de lo que significan y el psicólogo debe utilizar esta habilidad creativa para encontrar este material. Así mismo nos volvemos creativos cuando encontramos relaciones entre distintos elementos, les damos un acomodo, un sentido y lo devolvemos al paciente, ello supone no solo una escucha, un manejo teórico o un manejo técnico, sino realmente transformamos una realidad y la ponemos en palabras asequibles para la comprensión del paciente. Siguiendo la misma línea proponemos y propiciamos la reflexión a través de distintas formas para que tenga lugar distintas formas de pensamientos a las cuales el paciente se encuentra acostumbrado y al remarcar esto, se fomenta el cambio en el proceso psicoterapéutico.
De la misma manera, el psicólogo debe de desarrollar la creatividad al tratar de manera profesional a diferentes personas, que si bien, muchos de ellos pueden compartir algunos síntomas, dolencias, conflictos o trastornos, también hay que considerar que el contexto social y cultural ha cambiado y como psicólogos debemos enfrentarnos a todos estos desafíos y la creatividad puede ser una gran aliada.
La escucha, que podemos denominar creativa, nos puede brindar en el contexto terapéutico esta oportunidad de mirar los fenómenos con otra perspectiva. Asimismo, la creatividad nos puede auxiliar en cómo construimos y reconstruimos los procesos propios del proceso terapéutico.
De la misma manera, la activación de nuestra parte creativa puede fomentar ciertas modificaciones en conductas y pensamientos que pueden servir para abrir un nuevo diálogo y reflexión. Recordemos que la psicología clínica tiene diferentes paradigmas teóricos, y en cada uno de ellos podemos encontrar un componente de la creatividad, aunque difieran en la cabida que le dan al concepto, podemos citar algunos ejemplos:
Entonces, utilizar el humor dentro del contexto terapéutico puede ser precisamente terapéutico, como así lo afirma Camacho (2003), cuando nos reímos de una situación o de alguna conducta nuestra, obtenemos una apropiación y una distancia óptima entre el suceso o la conducta inicial que nos permite identificarla y luego, si queremos, intentar cambiar. El humor y la creatividad son importantes recursos que es muy útil desarrollar, potenciar y utilizar para mejorar nuestras relaciones y hacer que la vida sea más gratificante, placentera y divertida.
De la misma manera, como psicólogos clínicos utilizamos la creatividad al momento de buscar nuevas alternativas para trabajar el conflicto y el sufrimiento de las personas que buscan una ayuda profesional. Resignificamos, recreamos y reformulamos la historia de vida de las personas, y ello implica una forma diferente de ver los sucesos y entenderse desde otra manera.
De esta manera vemos cómo la creatividad no es un proceso ajeno a la práctica psicológica clínica, dentro de nuestros espacios terapéuticos, con nuestras propias técnicas, nuestros propios enfoques teóricos y nuestras propias herramientas somos creativos y fomentamos la creatividad en los pacientes.
A este respecto, las problemáticas psicológicas, emocionales y comportamentales que prevalecen en la época contemporánea provienen de la comprensión y del uso equivocado, confuso, de las nuevas tecnologías, de los avances cibernéticos, y de la comodidad que trae consigo dicho progreso. Puntualizando, la era de las nuevas tecnologías oferta plataformas y programas atrayentes, lo cual puede ocasionar un excesivo consumo que vulnera la mente, la conducta, las emociones, las relaciones interpersonales, los vínculos afectivos, la cotidianeidad, en sí, la vida de las personas:
La adicción a las nuevas tecnologías puede derivar en muchos trastornos psicológicos. Tanto es así que usarlo de manera excesiva acaba perjudicando la estabilidad emocional, y puede llevar a desarrollar una depresión en el sujeto. Además, con la exposición continuada, así como a la adicción de las redes sociales las personas acaban experimentando una satisfacción con la vida más baja. El principal problema cuando sucede un caso de adicción a las nuevas tecnologías tanto en adolescentes y jóvenes como en adultos es el aislamiento (…) En muchos casos las personas que tienen estas afecciones no se dan cuenta de que están sufriendo un trastorno de adicción. (Mundo Psicólogos, 2020, s.p).
Si bien es cierto que la evolución de las recientes plataformas digitales, tecnológicas y cibernéticas, por sí mismas, no son las responsables de causar trastornos psicopatológicos es innegable su influencia para originarlas. En tal sentido su utilización descomunal falsea el juicio, la interpretación y la capacidad para elucidar las carencias o vacíos internos que deben ser abordados desde un análisis psicológico, por el contrario, se busca “llenar” o tal vez negar esas carencias recurriendo desmedidamente al consumo de las tecnologías digitales que promueven las modernas formas de telecomunicaciones.
Agregando a lo anterior, es evidente que en el campo de la psicología clínica es inevitable realizar modificaciones a las intervenciones clásicas ante las demandas que hoy día prevalecen en la consulta pública y privada. Estas modificaciones a la técnica del psicólogo clínico implican un desafío.
La intervención psicológica clínica se basa en principios y códigos éticos fundamentales a fin de garantizar que se lleve a cabo y lo realice un profesional de dicha disciplina, esto con la intención de evitar un mal uso a la praxis; asimismo, protege el ejercicio del psicólogo, así como también, al individuo, a los grupos de personas o comunidades con quienes trabaja.
La labor del psicólogo clínico reside en la prevención, atención y apoyo a la comprensión de conflictivas que causan malestares psíquicos y emocionales que perjudican o generan daños en el comportamiento, las relaciones con otras personas, el desempeño académico, laboral, porque desean conocer qué sucede en sí mismos para no avanzar o lograr objetivos traducidos en metas, por ilustrar algunos.
Dentro de la diversidad de intervenciones están los modelos psicoanalíticos, psicodinámicos, el cognitivo conductual, el humanista, el Gestalt y la sistémica. Cada uno de estos modelos se rigen por teorías y técnicas específicas que avalan su efectividad. A la par, cada modelo concibe la psicopatología y las conductas normales y anormales, así como los trastornos psicológicos, la manera de recabar la información pertinente de cada sujeto que permita elaborar su expediente clínico. Igualmente, cada uno de dichos enfoques determinan ciertas características y destrezas que debe cubrir el psicólogo clínico para la dedicación de su profesión.
Es oportuno adicionar que la labor del psicólogo clínico es diferente en el ámbito público y privado. En el marco de la atención desde el ámbito público está prestar sus servicios en instituciones educativas, instituciones gubernamentales, instituciones de salud pública. Las motivaciones para solicitar ayuda profesional del psicólogo clínico, en alguno de estos organismos públicos, no suelen ser por decisión propia o como se le conoce en el lenguaje psicológico, hay ausencia de conciencia de enfermedad, esto significa que la persona tenga conciencia de que algo dentro de sí no está siendo lo suficientemente funcional y se ve reflejado en problemas de salud física y emocional.
Respecto al ámbito de la consulta privada es común que la persona solicite ayuda profesional porque necesita cambiar o mejorar aspectos de sí mismo, es decir, hay conciencia de enfermedad. Por lo tanto, la discrepancia entre las demandas de consulta psicológica que hay en el sector público y el sector privado se comprenden y atienden distinto.
En esta misma línea, la formación de los estudiantes de psicología clínica debe incluir y fomentar el pensamiento creativo que los dote de innovadoras herramientas necesarias para aplicar el conocimiento adquirido a las psicopatologías y problemas conductuales que imperan actualmente, los cuales tienen una estrecha correlación con el consumo desmedido de la evolución y revolución de las tecnologías y dispositivos digitales que, generalmente, sirven como descarga emocional o como vía para “llenar” los vacíos internos.
En definitiva, la creatividad es “una propiedad constitutiva y característica de los seres humanos en cuanto tales, porque, incapaces de una acción inmediata y práctica, están naturalmente predispuestos a generar lo inédito” (Weber, 2020, p. 30). El pensamiento creativo procrea la innovación del conocimiento, de ideas que renuevan las soluciones a las problemáticas, producen la movilidad del mundo interno que se ve reflejado en la funcionalidad con el mundo externo.
Para finalizar, en la formación del psicólogo clínico se debe incluir la creatividad como recurso elemental, porque sin la creatividad el pensamiento del ser humano se vuelve austero, poco fértil, con poca capacidad para simbolizar los vacíos emocionales y los conflictos psíquicos, convirtiéndose en diques que obstaculizan la comprensión objetiva de la subjetividad humana, por tanto, limitan la invención de aportaciones y propuestas de estrategias clínicas y psicoterapéuticas idóneas y competitivas para las demandas psicológicas actuales.
6. Conclusiones
Sabemos que la psicología clínica es una de las áreas más conocidas de la psicología, no solo dentro de la misma psicología sino fuera de ella. Existen diversos paradigmas teóricos que abordan precisamente la teoría, la técnica, las herramientas y demás elementos que conforman el proceso terapéutico, pero también hacen referencia a las características del psicólogo dentro de este proceso: la personalidad terapéutica. Muchos de estos paradigmas coinciden en enumerar diversas características, cualidades, conocimientos y aptitudes que debe de tener el psicólogo clínico para desempeñarse de la mejor manera, pero ninguno o pocos paradigmas mencionan la creatividad como característica fundamental del perfil del psicólogo y quizás menos del psicólogo clínico.
Consideramos que es momento de repensar el perfil del psicólogo, e incluir características que hasta hace décadas hubiésemos pasado por alto; hemos entrado a una nueva era y con ello, los seres humanos vamos adaptándonos a nuestro contexto y a nuestro medio ambiente. Hoy nos encontramos en un mundo sumamente tecnologizado, que nos ha traído una enorme cantidad de beneficios, pero también nos ha traído grandes costos en muchos aspectos, tales como el personal, familiar, social e incluso en nuestra salud mental.
No somos los mismos seres que hace más de cien años, cuando la psicología nace oficialmente como una ciencia del comportamiento humano y claro está que no son los mismos elementos que estudiamos. La psicología ha evolucionado enormemente, en su objeto de estudio, en sus paradigmas, en su método, es decir, en sí misma. Encontramos esta creatividad en la esencia de la psicología, ya que ha sido capaz de no quedarse en un lugar repetitivo y establecido, sino que se ha transformado y adoptando a las nuevas demandas. Por ello la necesidad de replantear nuestro perfil, e incluir, nuevos conocimientos, nuevas técnicas, nuevas actitudes, nuevas aptitudes, nuevos paradigmas y nuevas características y por supuesto una de estas características es la creatividad.
La creatividad no es solamente una cualidad de personas extrovertidas, divertidas, con gran sentido del humor o que pensamos que solo la tienen personas que hacen arte, que inventan o que diseñan o que revolucionan su entorno; la creatividad es una cualidad de personas inteligentes, capaces de ver su mundo interior y externo, de diversas y nuevas maneras. Es una cualidad que como estudiosos del comportamiento humano debemos de tomar en cuenta y hacerla parte de nuestro quehacer cotidiano.
Necesitamos prestar atención a la creatividad como una característica a buscar en aquellos jóvenes que quieren adentrarse al estudio de la psicología, fomentarla y desarrollarla durante su formación, además de utilizarla dentro de la práctica cotidiana. Ya que esta característica nos permite no sólo entender al otro, sino entendernos y desempeñarnos mejor como psicólogos clínicos: usando nuestras capacidades imaginativas, críticas, intelectuales, de cambio y adaptación del pensamiento, de audacia, de tenacidad; todo ello en pos de la originalidad, la capacidad adaptativa, de innovación y de curiosidad que ha caracterizado a la psicología.
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Recibido: 06 de junio de 2023
Aceptado: 21 de noviembre de 2023
Para citar este artículo: Flores, G., Reveles, E. y Moreno, A. M. (2024). Perfil, creatividad y personalidad en la formación e intervención del psicólogo clínico. Revista Creatividad y Sociedad, 39(2), pp. 19-34.
Recuperado de: http://creatividadysociedad.com/wp-content/uploads/2024/03/cys-39-2.pdf