“I want to be like Beckham”: Narrative and Creative Analysis
“Quiero ser como Beckham”: análisis narrativo y creativo
Váleri Codesido-Linares
Universidad Complutense de Madrid
valeri@ucm.es
https://orcid.org/000-002-9581-2815
FPU del Ministerio de Universidades.
Recibido: 05 de septiembre de 2020
Aceptado: 14 de enero de 2021
Para citar este artículo: Condesido-Linares, V. (2021). “Quiero ser como Beckham”: análisis narrativo y creativo. Educación Física: innovación y nuevas metodologías para inspirar. Creatividad y Sociedad (34). Pág. 55-80.
Recuperado de http://creatividadysociedad.com/wp-admin/Art%C3%ADculos/34/3.pdf
Resumen
El deporte cumple una función social de envergadura ensalzando valores universales desde tiempos pretéritos. Sin embargo, ciertos aspectos relacionados con el mundo del deporte han sido cuestionados. En lo correspondiente a género, se detecta frecuentemente cierto esfuerzo por remarcar la diferencia en prácticas deportivas asignadas a los hombres, podríamos poner por caso el futbol.
El largometraje Quiero ser como Beckham (Chadha, 2003) trata precisamente de la inclusión de la mujer como actora potencialmente profesional en esta práctica deportiva. El film goza de una de tremenda popularidad y se ha transformado, además, en una herramienta didáctica recurrente en temas de género entre otros aspectos.
Para entender los engranajes narrativos y los elementos de creatividad del relato en cuestión, este trabajo aplica un análisis creativo-narrativo que toma como base las teorías de Chatman (1990) y de Guilford (1973).
Se hallaron en el relato ciertos aspectos destacados relacionados con la creatividad en su elaboración y en la originalidad de la propuesta. Por otro lado, se detectaron elementos ambivalentes con respecto a los personajes en la historia.
Palabras clave:
Creatividad; narrativa; Quiero ser como Beckham; cine comercial; género.
Abstract
Sports fulfil a major role in society, extolling universal values since ancient times. However, some aspects related to sports have also been reassessed due a variety of reasons. In terms of gender, sports assigned to men exclude women rather ruthlessly in general terms and football could be an example of this.
The feature film Bend It Like Beckham (Chadha, 2003) deals precisely with the inclusion of women as future professional football players. The film has been extremely popular, becoming a didactic tool on gender matters as well as other issues.
To understand the narrative and creative elements of the story, this research undertakes a creative-narrative analysis based on the theories of Chatman (1990) and Guilford (1973).
Some remarkable aspects related to creativity have been found in the film regarding its devises and its originality. On the other hand, ambivalent elements were detected regarding the characters in the story.
Keywords:
Creativity; narrative; I want to be like Beckham; commercial cinema; gender.
El deporte, como evento social, se remonta a civilizaciones lejanas. Resulta indiscutible su eterna función motivacional y ejemplificadora. Si antaño los deportistas eran vistos como héroes, en la actualidad, son ídolos de masas que despiertan interés tanto por su valía en la práctica, como por sus estilos de vida o valores personales. Con contextos que abarcan desde el boxeo hasta el atletismo, el cine ha proyectado relatos míticos relacionados con la práctica deportiva en incontables ocasiones.
A su vez, los largometrajes de temática deportiva se remontan a los propios inicios del cine y han motivado diversos estudios desde distintas disciplinas sobre los valores reflejados (Marín-Montín, 2004), pero en cambio, “escasean los trabajos que, dentro del cine más comercial y de mayor difusión en las salas occidentales, estudien los roles sociales de la mujer en las películas de género deportivo de las últimas décadas” (Ramírez-Macias, Piedra, Ries y Rodríguez-Sánchez, 2014, p. 721).
Desde diversas perspectivas, el futbol es el deporte con mayor repercusión en la sociedad española y europea. Consecuentemente, también el cine realiza, de nuevo, acopio de ello. Películas como Evasión o victoria (Victory, John Huston, 1981), Fuera de juego (Fever Ptich, David Evans, 1994), Días de futbol (David Serrano, 2003) o Diamantes negros (Miguel Alcantud, 2013) pueden ser algunos ejemplos. Estos largometrajes ofrecen un tono cómico o melodramático según cada propuesta, pero en todas ellas el sesgo entre hombres y mujeres resulta particularmente denotado.
El futbol se muestra como una de las temáticas propias del cine español desde el franquismo (Simón, 2012). En los años setenta, en España veían la luz comedias como Las ibéricas F. C. (Pedro Masó, 1971) o La liga no es cosa de hombres (Ignacio F. Iquino, 1972) que hacían hincapié, por medio del futbol, en el abismo entre lo hegemónicamente masculino y lo convencionalmente femenino.
El futbol sería el espectáculo de masas por excelencia y ello implica que abarque cada posible estrato de la esfera social. Sin embargo, la codificación del futbol y el universo que lo integra, impulsarían de nuevo, en el deporte de ocio, que los intereses entre mujeres y hombres se muevan en direcciones opuestas (Ramírez et al., 2014. p. 722). En cierta medida, la comedia británica Quiero ser como Beckham (Bend it Like Beckham, 2002) dirigida por la cineasta de origen indio Gurinder Chadha podría haber marcado un antes y un después en este sentido. No es la primera vez que vemos mujeres jugando al futbol en el cine —la propia Las ibéricas F. C. trata insistentemente de ello— pero sí mujeres de raza y procedencia heterogéneas que, contra todas las dificultades, están determinadas a romper barreras y abolir la otredad en un entorno socio-culturalmente vetado.
La película fue todo un éxito en EEUU, “recaudando 43 millones de dólares a finales de año. (...) Trató al fútbol, y en particular al fútbol femenino, con respeto, posiblemente una novedad para el deporte en Norteamérica, donde películas anteriores lo mostraban de una manera poco realista o condescendiente” Grainey (2012, p. 9). En este caso, el humor pasa de lleno al conflicto social que supone aceptar la emergencia del talento femenino en los márgenes de lo que ha sido masculino por designio. Este giro en las tornas postula a Quiero ser como Beckham (Chadha, 2002) como un ejemplo de creatividad narrativa y audiovisual, ganando con su propuesta la atención de los medios y el favor del público de inmediato: una popularidad que aún hoy perdura.
La historia narra las vicisitudes de una joven londinense de procedencia india dotada para este deporte. El aspecto inter-cultural aportaba una de las varias características distintivas del relato. El humor británico basado en el paralelismo entre la comunidad anglo-india y las conductas prototípicas de los ingleses de ascendencia anglosajona habían logrado históricas cotas de popularidad en los medios de comunicación desde finales del siglo pasado, vía relatos como los escenificados en la canónica serie de humor Goodness Gracious Me1 (Plowman, 1998). Simultáneamente, la interculturalidad es también un tema recurrente en la trayectoria de la directora del film, Gurinder Chadha.
Por otra parte, Quiero ser como Beckham (Chadha, 2002) ha sido objeto de algunos estudios desde distintos ángulos. Se ha observado la cercanía narrativa que despliega, denotando “en sus imágenes una impresión de veracidad, una sensación de estar sucediendo aquí y ahora, con personajes extraídos de la sociedad real, que, ni de lejos, parece conseguir el cine español”, como señala Villeta (2005).
En el contexto anglosajón, el enfoque predominante ha sido historiográfico y sociológico. Chacko, de la Universidad de Columbia, publica en 2010 un artículo que analiza ciertos aspectos del largometraje desde la perspectiva post-colonialista. Mientras, Algeo (2007, p. 137) destaca elementos relacionados con la geografía cultural como el “tercer espacio”2.
En el apartado de tratamientos previos, destacamos especialmente el significativo número de proyectos hallados en diversas instituciones, tanto en España como en el contexto internacional, que plantean el largometraje Quiero ser como Beckham (Chadha, 2002) como herramienta de trabajo didáctica. El film ha sido propuesto en el desarrollo de actividades sobre relaciones interraciales, segundas generaciones de familias migrantes, sexualidad, interculturalidad y género (Fresco, 2009). También ha servido para plantear tópicos en las aulas sobre diversidad religiosa, identidad, colonialismo, decolonialismo y diáspora (Chadha, Bindra & Berges, 2002), promover el análisis y la reflexión crítica (Martínez, 2010). Ha valido de forma directa para “analizar críticamente el papel que el fútbol juega en nuestra sociedad e identificar los estereotipos existentes y las actitudes sexistas presentes en la película y en el fútbol que se trasmite por los medios de comunicación” (Curiel y Aguado, 2005). Para culminar este recorrido, el largometraje ostenta el record de ser la única película distribuida en todos y cada uno de los países del mundo (Chadha, 2019).
De este modo, el film en cuestión ha traspasado el ámbito del entretenimiento para obrar con capacidades didácticas y transformadoras. Tales capacidades apuntarían a cualidades innovadoras contenidas en el film. Por medio de las mismas, fomentaría el espíritu crítico y planteamientos que traspasen un mero pensamiento convergente, si tenemos en cuenta que:
A través del pensamiento divergente, la creatividad puede plasmarse tanto en la invención o descubrimiento de objetos y/o técnicas, en la capacidad para encontrar nuevas soluciones modificando los habituales planteamientos o puntos de vista; o en la posibilidad de renovar antiguos esquemas o pautas. (Álvarez, 2010)
Una acción previa a la producción de elementos creativos conllevaría la reflexión sobre las convenciones en sí mismas y posibles alternativas. El empleo del largometraje como herramienta didáctica podría fomentar el pensamiento divergente.
Dado que el pensamiento divergente es una de las variables de la creatividad (Guilford, 1973), y que “el modelo sistémico define la creatividad como un concepto, idea o producto que modifica o transforma su entorno” (Alvarez, 2010), este trabajo plantea el análisis creativo-narrativo del largometraje Quiero ser como Beckham (Gurinder Chadha, 2002) con el fin de hallar los aspectos del film relevantes desde la perspectiva de la creatividad.
El estudio propone un análisis cualitativo apoyado en teorías previas sobre la creatividad y también de la narratología con el objetivo de diseminar el mensaje en el relato contenido e incluso decantar las posibles contradicciones albergadas en el mismo. Nuestras incógnitas apuntan hacia los recursos retóricos empleados en el relato y la ideología contenida. De manera simultánea, se observan variables relacionadas con la creatividad para contestar a las siguientes preguntas:
Con estas incógnitas, se plantean las siguientes hipótesis:
Uno de sus principios básicos de la creatividad sería una determinada “sensibilidad con respecto a los problemas” Guilford (1950, p.3). En relación a la función del film en el plano social, tenemos en cuenta que “el arte que es arte, pese a ser personal ha de moverse en la idea de la colectividad, perteneciendo a un todo donde no basta su singularidad para ser original, sino poseer un rasgo distintivo de conjunto de singularidades” (García y Quesada, 2011, p. 82). El film objeto de estudio abarca un conglomerado de problemáticas socialmente extendidas, mencionadas anteriormente, como son género, familia, multiculturalidad, otredad o sexualidad entre otras.
Lo invisible que el cine puede hacer visible solo se vuelve inteligible gracias a la confluencia de las dos miradas. Mirada del cineasta, que permite ver y sentir a través de la escritura fílmica. Mirada del espectador, actor, activo, investigador, que se devela en el encuentro con la mirada del autor. (Weyl, 2017, p. 17)
Tomamos en cuenta que “la lectura analítica del texto ha de ser atenta, detenida y desahogada” García-Escrivá (2017, p. 127). Partimos de la base teórica por la que el relato es, en sí mismo, un discurso que tendría como principio vehicular una historia, como ha sido planteado por Chatman (1990). En consecuencia, el método de análisis propuesto, por el narratólogo en cuestión, requiere la segregación del discurso de la historia, para conocer con profundidad tanto la forma como la sustancia narrativa de ambos y, con ello, del relato en conjunto.
Aunque en la “forma del contenido”, se hallen los sucesos (acciones y acontecimientos), los propios conflictos entre los personajes, o con la sociedad misma, conforman la estructura de la transmisión narrativa (desarrollo de los actos, puntos de inflexión, etc.), es decir: la propia “forma de la expresión” (1990, p. 27). En cualquier caso, todo ello se encuentra narrativamente combinado en tanto que opera de manera simultánea y conjunta.
De este modo, el presente trabajo propone un análisis cualitativo que emplea la estructura planteada por Chatman e integrada con las variables de creatividad propuestos por autores como Guilford (1973) o García (2011), con la finalidad de analizar el objeto de estudio desde una perspectiva de base semiótica, y de medir los criterios propuestos con una metodología probada. Como en investigaciones paralelas, “se han cruzado elementos de la historia (personajes, espacio, tiempo y acción) con los del discurso (estructura, organizaciones espacio-temporales y códigos de la imagen)” (Furió-Alarcón, Gómez-Pérez y Rodríguez-Peral, 2019, p. 48). A su vez, los elementos citados están estrechamente interrelacionados, donde el personaje, por ejemplo “es un elemento de la acción, pero se construye como si se tratara de una entidad con una psicología propia” (Pérez-Rufí, 2016, p. 538).
En todo caso, se trata principalmente de un “análisis fílmico del objeto de investigación” Ruiz, García y García (2016, p. 204) centrado en los contenidos del relato, con énfasis en el discurso, que toma en cuenta variables de la creatividad. Desglosamos las variables de creatividad y analizamos por medio de las mismas los elementos del relato vinculados a los parámetros apropiados para cada una. En relación a los objetivos del estudio, se han tomado las siguientes variables (García y Quesada, 2011):
Tabla 1
Variables de creatividad
Variable | Descripción |
Elaboración | Desempeño de la idea o solución al problema en detalle. |
Flexibilidad | Habilidad de transgredir lo socio-culturalmente establecido (tradiciones, hábitos y la obviedad). |
Originalidad | Pensamiento divergente sobre el convergente, que vaya más allá de lo normativo en cuestión de formas, ideas, planteamientos y soluciones. |
En lo referido a la preponderancia de alguna de estas variables en particular, en palabras de García: “la inmensa mayoría de los investigadores entienden el criterio de originalidad como el más esencial para definir la creatividad” (2003, p. 162). La originalidad por sí misma sería difícilmente eficiente sin una elaboración significativamente cuidada, un planteamiento rico en matices y una propuesta ingeniosa. Por eso, detectamos primeramente los elementos de la historia y el discurso relacionados con la elaboración —como la puesta en escena, por ejemplo—, para pasar a los matices del subtexto y la consecución de acciones y acontecimientos que alimenta el mensaje contenido en el relato. Se observan los parámetros de originalidad una vez obtenida la información de las variables previas.
Tabla 2
Ficha técnica “Quiero ser como Bechkam” (Gurinder Chadna, 2003)
Quiero ser como Beckham (Reino Unido, 2003) | |||
Dirección | Gurinder Chadna | Montaje | Justin Krish |
Guion | Gurinder Chadna, Guljit Bindra, Paul Mayeda Berges | Producción | Nick Ellis |
Fotografía | Jong Li | Música | Craig Pruess |
Duración | 112 minutos | ||
Intérpretes | Parminder Nagra (Jess) Keira Knightley (Jules) Jonathan Rhys Meyers (Joe) Anupam Kher (Mr. Bhamra) Shaleen Khan (Mrs. Bhamra) Archie Panjabi (Pinky Bhamra) Juliet Stevenson (Paula Paxton) Frank Harper (Alan Paxton) Ameet Chana (Tony) | ||
El largometraje es inaugurado con la retransmisión del partido en el que juega David Beckham y, también en el Manchester United, se observa a una joven jugadora desconocida: Jess Bhamra, una adolescente de origen sij que marca un gol decisivo. Esta ensoñación de Jess culmina con la intromisión imaginada de su madre en el plató de televisión desde el que se retrasmite el partido, llamándole la atención en directo frente a los invitados y la audiencia.
Como es mostrado, los Bhamra viven en un chalet pareado en un ecléctico suburbio al oeste del Londres. La hermana de Jess está atareada con los preparativos de su boda, un evento de gran trascendencia tanto para ella como para sus padres. La familia mantiene relaciones estrechas en la comunidad de antiguos migrantes: Jess simpatiza en gran medida con su compañero de clase Tony; y Pinks, la hermana, mantiene amistades con jóvenes afines y también con la familia de su novio, todos ellos de ascendencia india.
Sin embargo, para Jess, hay un fuerte vínculo añadido de origen espiritual, independientemente de la religión de sus parientes, y es el que mantiene con su ídolo deportivo David Beckham. A él ha dedicado un altar sobre su cama al que acude a meditar sobre los eventos de su vida diaria.
Paralelamente, Jules, una adolescente londinense de ascendencia anglosajona, sufre ciertos conflictos con una madre que desaprueba su faceta deportiva y trata de modificar su actitud hacia una feminidad estandarizada.
Jess y Jules se conocen en el parque haciendo deporte. Jules se fija en la destreza de Jess para el futbol y la anima a unirse a su equipo. A partir de ahí, nace una fuerte amistad entre ellas y con el entrenador de ambas, Joe. Los avances en la práctica animan a ambas rápidamente a plantearse el futbol como salida profesional.
Desgraciadamente para Jess, su familia se opone tajantemente, temiendo que la práctica deportiva y las nuevas relaciones la alejen del camino que desean para ella: primordialmente, un buen matrimonio que le permita formar una familia tradicional, secundado por una carrera como abogada brillante.
Jess continúa entrenando a escondidas, llevando una doble vida al inventarse un trabajo (minuto 24 del relato) con el fin de justificar las horas que pasa fuera de casa practicando —generando el primer punto de inflexión con ello—.
Pero las tensiones crecen exponencialmente para la protagonista porque a las sospechas del entorno se suma que la amistad entre ambas amigas es malinterpretada como una relación lésbica: lo que desencadena una crisis en las familias de ambas, incluso hasta el punto de resultar en la cancelación temporal de la boda de Pinks dando lugar al final del primer acto (minuto 40).
Pero lo cierto es que, de manera coincidente, ambas jóvenes se sienten atraídas por su entrenador. El vínculo entre ellas se ve dañado al hacerse evidente que Jess sí es correspondida y Jules rechazada por Joe en este sentido.
Cuando la oposición de la familia más se endurece, Joe resulta ser el mayor apoyo de Jess, pero la condición interracial de la pareja sumada al platonismo de la relación en este preámbulo, y posiblemente también las desavenencias con Jules, suponen un freno para que Jess apueste por un futuro con Joe.
Ante la imposibilidad de jugar un partido decisivo ya que la fecha es coincidente con la reanudada boda de su hermana —el factor “tiempo” es decisivo en este tercer acto—, Jess finalmente se da por vencida y decide dejar la práctica deportiva y dar prioridad a las exigencias familiares. Sin embargo, su padre se enternece ante la tristeza de su hija durante la celebración de la boda de Pinks y, junto con su amigo Tony —que ha “salido del armario” aunque solo con Jess—, posibilitan con inmediatez que llegue a tiempo para jugar la segunda mitad del partido aun a espaldas de la madre y el resto de la comunidad. Este acontecimiento da lugar al segundo punto de inflexión y suscita la llegada de la protagonista al campo de juego, lo que inaugura el tercer y último acto.
Jessminder vence sus últimos miedos: la oposición de su madre y otras mujeres de su comunidad. Así es escenificado cuando las imagina interponerse entre el gol de penalti que va a marcar y la portería, jugando mejor que nunca. Este buen desempeño en el partido tiene como resultado que ambas amigas logren becas para proseguir estudios y entrenamiento en Estados Unidos.
Pero el clímax final acontece con la confrontación familiar, que tiene lugar entre lágrimas y la rendición de la protagonista ante sus progenitores, seguida por la feliz reconciliación común y la aceptación de los planes de futuro de su elección gracias al apoyo del padre.
El film culmina con un final feliz en el aeropuerto de partida (los aviones son un leitmotiv del relato). Tras reiterados intentos por parte de Joe, Jess acepta comenzar una relación de pareja e incluso la familia de ella también lo integra sin obstáculo.
Finalmente, cerrando la narración de manera circular, la escena cuenta con la presencia “casual” pero física3 de David Beckham: figura simbólica que ha servido como medio para canalizar una fe, la de Jess, bien recompensada.
En el apartado de elaboración, analizamos si el relato utiliza los instrumentos necesarios para transmitir el concepto pretendido por el mismo con el fin de hacer llegar el mensaje deseado. Este mensaje vendría sugerido, a modo contractual, desde el mismo título “Quiero ser como Beckham” dado los rasgos otorgados a este deportista popularmente. Comenzamos con el personaje protagonista, una adolescente que, sin ser masculina, se encuentra lejos de lo que tradicionalmente se entiende por feminidad hegemónica4. Esto queda representado en el film por su manera de vestir predominantemente deportiva, su actitud algo seria, su lenguaje corporal (las manos en los bolsillos sería un ejemplo), su aparente desinterés en el sexo opuesto y el flirteo, entre otros aspectos.
El texto denota la admiración de su familia a su buen desempeño escolar y que no vea como un problema su falta de coquetería, pero sí su entrenamiento deportivo, actividad que, piensan, podría alejarla del rol de mujer propio de su cultura y que le corresponde empezar a desempeñar con cierta inmediatez. “El romper con la tradición al jugar al fútbol, correr en pantalones cortos (…) en lugar de comportarse “verdaderamente como una mujer” (Sr. Bhamra), amenaza con destruir la santidad de su hogar y su identidad cultural” (Chacko, 2010, p. 82).
A las notas menos femeninas de Jess desde el canon hegemónico, el largometraje ofrece el contraste de su hermana mayor Pinks, quien personifica una feminidad popular. El primer acto nos introduce al aspecto consumista de este personaje, que disfruta apasionadamente con la compra de vestidos y accesorios de belleza. Como señala Muñoz en referencia a los obstáculos del futbol femenino: “ya no son necesarias las prescripciones religiosas o incluso médicas para reconducir los cuerpos, el mercado las sustituye y de esto saben mucho las familias de las jóvenes, conscientes y preocupadas por las identidades correctas” (Muñoz, Rivero Jiménez & Fondón, 2013, p. 48). Pinks, sumida en los preparativos de su boda, oculta sus relaciones prematrimoniales a sus tradicionales padres. Trata de enseñar a Jess cómo transgredir la norma sin desatar el conflicto en el seno familiar, pero las aspiraciones de Pinks resultan insatisfactorias a los ojos de su hermana pequeña, por lo que no puede tomarla como ejemplo. De esta forma, el contraste entre las hermanas realza los comportamientos creando actitudes polares. El personaje protagonista está bien elaborado ya que cuenta con las notas pertinentes de masculinidad/feminidad, entorno socio-cultural y edad entre otros aspectos que dan sentido a “querer ser como Beckham”.
Para introducir el resto de los personajes principales, destacamos los denominadores comunes que figuras similares desempeñan en el relato. Tanto el padre de Jules como el de Jess muestran actitudes conciliadoras (aunque no contradiga a su esposa en un inicio, Mr. Bharma es constantemente comprensivo y amoroso). “Su punto de vista masculino tiende a corresponder con los puntos de vista pro-feminismo e igualdad de sus hijas, representando así a los hombres y padres indios bajo una luz positiva” (Maistry, 2009, p. 33) frente a madres que plantean la aceptación social y el complimiento de la norma como máxima de vida.
Se ha cuidado exhaustivamente la elaboración del estereotipo en favor del relato. Lo masculino, el mundo de los hombres, es retratado en una luz positiva, mientras la feminidad o relacionado (el rol materno, por ejemplo) es retratado desde lo cómico, inconveniente o enervante. El relato se sirve de estos contrastes para ensalzar al personaje de Jess como heroína al ser mujer y rechazar, incluso espiritualmente, los rasgos que el film condena.
Por otro lado, la figura del padre también es sometida a la ira de la madre. Cuando Mrs. Bharma reprende a Jess en el salón de su casa, tras encontrarla vestida con su nuevo uniforme deportivo y jugando con los chicos en el parque, se posiciona delante de la imagen del guru, como si ella pudiera ponerle voz a la representación de Dios en el hogar. Tanto en la familia Bharma como Patxon obtenemos que es labor del padre poner freno a la madre y que, de no hacerlo, la felicidad de la hija se vería frustrada.
El film se sirve de ciertos detalles “realistas” en algunos casos relacionados con la trama. Podríamos citar a Muñoz cuando señala que las madres “iniciaron su particular cruzada intentando sustituir el pantalón por la falda” (Muñoz et al., 2013, p. 48) en referencia al futbol femenino. Mrs. Patxon teme que la práctica de este deporte aleje Jules de su futuro rol de madre y esposa tradicional, que cree con convicción sería el verdadero camino a la felicidad para su hija y la familia en general. La figura materna es retratada de manera caricaturesca resultando la máxima fuente de comicidad narrativa. La madre de Jules, salvo algunos rasgos (ropa ajustada, hábitos de consumo marcados, trabajo fuera del hogar) se comporta como Mrs. Bhama con cierta exactitud. Si “la Sra. Bhamra es un excelente ejemplo de la feminidad india ideal porque casi siempre se la muestra preparando, sirviendo o comiendo alimentos” (Rees, 2012), en el hogar de los Patxon, se necesita una suerte de envases de condimentos culinarios para que la madre de Jules asimile los fundamentos del balompié expuestos pacientemente por su marido; de las primeras cosas que la madre de Jules le dice a Jess cuando la conoce es que ha preparado un buen curry recientemente operando como espejo de Mrs. Bharma en el rasgo culinario entre otros aspectos.
Aunque los personajes de las madres queden simplificados por ser un calco el uno del otro, el largometraje se sirve de estas similitudes para crear universalidad en la problemática con efectividad. Se ha cuidado la elaboración del estereotipo en los personajes circundantes y en especial en la figura materna como se ha señalado. En el relato, ambas madres se muestran invasivas y coléricas frecuentemente. Pinks, que también será madre en la clausura de la narración, reúne las características principales de sendas progenitoras retratadas, a las que
se les hace parecer estúpidas/atrasadas, atrapadas en métodos anticuados de pensamiento y débiles/impotentes en la deferencia hacia sus maridos. Por lo tanto, es la aprobación paterna, patriarcal del siglo XXI lo que buscan principalmente las protagonistas femeninas en lugar del apoyo materno. (Maistry, 2009, p. 56)
Se facilita empatizar con los personajes principales: se entiende el pavor de Jess y de Jules ante la expectativa de experimentar un futuro similar a la vida actual de sus madres en ellas mismas.
Los actantes femeninos vendrían representados por las invitadas a la boda, que muestran una actitud común consumista y sexualizada, las jugadoras del equipo de futbol (atléticas, fuertes, competitivas e independientes) y la generación de mujeres mayores en la comunidad punjabi: condescendientes, censuradoras, desconectadas de la actualidad. Estos perfiles polares forman clústeres de comportamiento de manera que cada personaje actúe igual que otro de su mismo grupo. También Jules y Jess son prácticamente idénticas a excepción de unos pocos matices y comparten los mismos deseos, obstáculos y actitudes. De modo que, ambas se enamoran del entrenador y a su vez “los tres están teniendo problemas de comunicación con sus padres, problemas que serán felizmente resueltos después del gran juego, la gran boda y el gran montaje que los une” (Scott, 2003). Con lo que obtenemos duplicidad de perfiles y conflictos y homogeneidad en la resolución de los mismos en la parte menos destacada de la elaboración del binomio de personajes y sucesos.
La puesta en escena pone de manifiesto el aspecto constrictor del entorno doméstico con adecuación. En general, el film emplea diferentes recursos para señalar la función narrativa de los espacios coherentemente. Los espacios como elemento discursivo surgen “de la articulación de las propiedades de la imagen visual y auditiva que conforman el discurso fílmico: representación, segmentación, articulación (paradigmática y sintagmática)” (García-Jiménez, 1993, p.369).
El campo de futbol es símbolo de libertad y plenitud, mientras la casa y el entorno doméstico son símbolo de represión. Esto viene ejecutado por recurrentes primeros planos de Jess con gesto feliz, entre otras imágenes positivas, en combinación con planos generales con gran profundidad de campo en las escenas que se desarrollan en el club deportivo o relacionadas con la práctica. Por ejemplo, en la escena en la que la protagonista llega al primer entrenamiento con el equipo, Jess sonríe complacientemente. Un plano general nos muestra como Jess corre por el campo y se integra con “los otros”, aquellos que son como ella sin pertenecer a su círculo personal y en el que se ha desarrollado principalmente hasta el momento. Solo en el tercer acto, cuando logra simultanear aceptación familiar con sus metas personales, la protagonista disfruta con y en presencia de sus parientes. El deporte y el propio campo de futbol quedan plasmados como verdaderos ámbitos de libertad y pertenencia.
De igual modo, dentro del club deportivo, la articulación del vestuario de las jugadoras tiene una función narrativa distinta. El relato nos muestra la incomodidad de Jess en este espacio desde el inicio. Mientras sus compañeras se pasean por el vestuario gestionando cuestiones de higiene personal, Jess trata de cambiarse de ropa interior sin quitarse apenas prendas, visiblemente intimidada. Aunque según avanza el relato la comodidad de Jess se afianza levemente en este entorno (una breve conversación sobre su vida romántico-sexual nos da la clave), son los entornos de intimidad-feminidad, los que suponen amenaza o conflicto. De este modo, la elaboración de los espacios es adecuada en tanto que están orientados ensalzar el mensaje y la comprensión del mismo.
La casa de los Bhrama no solo es relativamente estrecha, sino recargada y llena de invitados en reiteradas escenas. El abigarramiento en este hogar muestra un contexto que no deja espacio para la interacción. Es donde impera la figura materna: hasta la vestimenta de Mrs. Bhrama parece mimetizarse en ocasiones con el florido papel de las paredes. De nuevo, una ocasión bien aprovechada para enfatizar estereotipos con respecto a la mujer y el entorno doméstico.
También el color juega un papel en la construcción de los espacios. En la fiesta de compromiso es denotado. La generación joven luce colores intensos y la veterana sobrios, visiblemente más apagados. Dado que ambos sectores se agrupan separadamente, espacios distintos para aquellos que se han criado en Gran Bretaña y quienes provienen originalmente de India son representados en el plano, lo que ayuda a resaltar visualmente la brecha generacional sobre la que se apoya gran parte de la trama principal.
A lo largo del film, se despliegan una serie de montajes musicales que responden a los momentos del relato en los que los personajes más que hacer, son. En palabras de Chatman, “los enunciados narrativos son de dos clases —proceso e inacción— dependiente de si el predicado narrativo profundo (no el predicado lingüístico de la superficie) está en el modo de la existencia (ES) o de la acción (HACE)” (1990, p.157). Es decir, efectúan acciones (jugar al futbol, bailar en la boda, etc.) pero los personajes son en tanto que no hacen para que la acción del relato avance, sino que despliegan su pasión por el acto que refleja el montaje insertado (partido, entrenamiento, celebración, etc.). Estos montajes visuales son conjugados con una banda sonora extradiegética de éxito en el momento del estreno (y máxima cercanía con el público juvenil), mezcla de melodías orientales con pop británico. Como recurso, reflejan la dinámica del deporte de manera somera pero atractiva, intercalando en el tercer acto, por ejemplo, el esplendor del baile con el futbol. Ambos momentos son de gran actividad física lo que acelera el ritmo visual.
Finalmente, sabemos que el destino, tanto de Jess como de Jules, es la separación con respecto a sus familias y, óptimamente, esta ruptura sería consensuada por medio de un enlace matrimonial aceptado y/o la realización de estudios superiores. Pero para Jess idealmente supone la entrada en un equipo femenino de futbol federado, algo solo posible en el extranjero. Los constantes aviones en los planos de transición a lo largo del relato desde el inicio señalan el abandono del nido, el desplazamiento necesario para buscar una vida mejor: el destino deseado por quienes emigran a otro país o ciudad debido a motivos de trabajo, estudios u otras circunstancias vitales. En cualquier caso, son desplazamientos necesarios para el desarrollo socio-económico, el crecimiento personal y el intercambio cultural.
En el relato, se distinguen las siguientes problemáticas sociales:
Tabla 3
Problemáticas sociales halladas en el relato
Ámbito | Representación en el texto |
Sexualidad y género | Las mujeres experimentan obstáculos para penetrar espacios masculinos por designio. |
Familiares | Conflicto generacional. |
Culturales | Migración e integración social. |
Sentimentales | Problemáticas de iniciar una relación (etapas, construcción y desarrollo de confianza e intimidad, diferencias/similitudes socio-económicas o culturales, celos-rivalidades). |
Religiosas / espirituales | Veneración, práctica de la fe, emplazamiento de un “poder superior”. |
La narración está trabajando con una gran cantidad de ideas, lo que se aprecia por la diversidad de propuestas. El relato nos presenta que el conflicto principal parte de la pugna que origina la pasión de Jessminder por jugar al futbol. Como señala Carrillo (2005, p. 6), la práctica de este deporte no trata solamente de “una actividad física, es una actividad cultural marcada fuertemente por la condición de género”. De esta forma, el relato ha sido enclavado en un símbolo altamente poderoso en estos términos, ya que los “juegos de pelota, activos, competitivos” son reservados tradicionalmente como actividades formativas propias del género masculino desde la infancia”.
En relación a las soluciones que plantea para estos problemas, la narración vendría a señalar que es posible para una mujer joven transgredir el patriarcado, en tanto que una figura masculina (paterna) lo posibilite:
La trama del empoderamiento femenino está construida, curiosamente, sobre un andamio de leve misoginia. Tanto Jess como Jules son reprimidas por sus madres estridentes y autoritarias, que insisten en normas de feminidad anticuadas, mientras que los papás, cuando las cosas están mal, son pacientes y comprensivos (Scott, 2003).
Simultáneamente, la narración se asienta sobre el conflicto generacional entre progenitores y descendientes, allí dónde generaciones precedentes tratan de inculcar sus propios, y en ocasiones desactualizados, valores a una juventud que tiene como misión evolutiva romper con los mismos. La protagonista no termina de identificarse con el modo de vida de sus padres, “lo encuentra particularmente restrictivo por haber crecido en una sociedad con diferentes expectativas y roles de género. En el transcurso de la película, sin embargo, este “modelo generacional vertical” de la cultura es impugnado por “relaciones horizontales” (Chacko, 2010, p. 83). Es decir, las relaciones interculturales se estrechan progresivamente gracias a la resolución satisfactoria de los conflictos por medio de valores atemporales como la tolerancia, el amor —romántico y filial— y la cooperación común. Esto es evidenciado en la resolución de los diversos conflictos y en particular en el desarrollo de la relación padre / hija, que finaliza con un cambio de voluntad por parte del progenitor.
En el caso de los Patxon, como Jules y su padre están unidos (y forman mayoría), es Mrs. Patxon quien debe sacrificar su voluntad parcialmente para mantener el statu quo en el entorno doméstico, lo que manifiestamente reconoce que desea hacer.
Tony, en cambio, sabe que su condición sexual puede suponer toda una caja de Pandora que no ha abierto aún a su madre, pero se encuentra dando sus primeros pasos al comenzar por confiarle la verdad a Jess. “Él es el único cuyo conflicto de identidades que no es resuelto al final de la película” Algeo (2007, p. 137). La narración haría alusión a la intolerancia social con respecto a las sexualidades disidentes como síntoma de la sociedad en general —casi veinte años después del largometraje británico Mi hermosa lavandería (Stephen Frears, 1985)— al hacer de Mrs. Patxon, además, un personaje homofóbico.
Esta categoría está relacionada con el grado de transgresión creativa al desafiar normas o códigos preestablecidos. Esencialmente, el relato sería original al romper con un modo de proceder en cuanto a su contenido. En este apartado, destacan en el film los matices que contradicen los códigos del género de la comedia romántica en la que se encuentra basado. Un ejemplo sería, en el tercer acto, cuando Mr. Bharma permite que Jess aún juegue el partido. Atendemos en la siguiente secuencia a lo que bien podría ser una revisión del mito de Cenicienta con símbolos invertidos.
Jess abandona la celebración con el beneplácito del padre y la ayuda de Tony. Éste es el conductor del vehículo que, a modo de carruaje, permite que Jess se cambie de ropa a última hora. En otras palabras, Jess se desprende del sari para vestirse de su propio sueño: el de jugadora que va a llamar la atención del scout que ha ido a su vez a buscarla.
Ya vestida y aún maquillada de fiesta, la joven se reúne con el entrenador y objeto de deseo. El montaje fusiona la celebración de la boda con el partido. El “baile” de Jess es el partido, no la boda. Cuando éste acaba, las otras jugadoras ayudan a Jess a ponerse de nuevo el sari, como los personajes del cuento que asisten a la preparación de Cenicienta para el evento, solo que en este caso la estructura simbólico-temporal ha sido intervenida.
Otro ejemplo se halla en el propio final. Si tenemos en cuenta que
en la mayoría de las películas en las que la mujer practica un deporte trasgrediendo los cánones heteronormativos de la sociedad patriarcal, el final de la historia se presenta cuando ésta abandona la carrera deportiva y se casa con el amado, volviendo así, al lógico equilibrio patriarcal (Ramírez el al., 2014, p. 722).
Se observa un giro más de tornas en relación a las convenciones del género al remarcar que la heroína, lejos de dar prioridad al amor romántico, no muestra señales de alterar sus planes un ápice pese a que impliquen la separación inminente y prolongada del amado; aunque ello no exima al relato de incluir un primer beso en primer plano en el preludio de la secuencia final, como es convención en la comedia romántica o numerosos melodramas tradicionales.
Finalmente, el hecho de que la protagonista sea una adolescente heterosexual, anglo-india, que no quiera estar con sino ser como Beckham, y esto exclusivamente a lo que a futbol se refiere, podría considerarse un pequeño reto a unas expectativas marcadamente convencionales.
Es justamente en la propia propuesta donde reside gran parte de la originalidad del relato. Jess sublima la figura de David Beckham, con cuyo póster mantiene recurrentes y largos monólogos sobre sus inquietudes. Algeo plantea el paralelismo entre la devoción que profesa su madre por el guru Nanak, propio de la tradición sij, con el hábito de Jess de “rezar” a la imagen de su ídolo:
En una revisión algo lúdica de esta tradición, Jess refleja las plegarias de su madre frente el retrato de Nanak, aunque Jess le cuente sus problemas y esperanzas a un póster de la superestrella del fútbol David Beckham, quien con su cabeza rapada es la antítesis de kesh o cabello sin cortar (2007, p. 135).
Con un humor sutil, el relato señala que incluso algunos de los hábitos culturales asimilados inconscientemente por Jess la alejan aún más de la tradición que trata de ser impuesta, pues David Beckham es la representación del glamour deportivo, y también de la moda, la metro-sexualidad y el consumo: valores diametralmente opuestos.
El análisis demuestra que el largometraje Quiero ser como Beckham (Chadha, 2002) contiene elementos relacionados con la creatividad en cada una de las categorías propuestas. Se hallaron aspectos destacables en el apartado de “elaboración” en relación a la construcción del espacio y la creación de personaje.
Si bien es cierto que el despliegue de múltiples actantes en la narración cinematográfica puede resultar llamativo en cuanto a ritmo se refiere, la mera multiplicación de éstos no enriquece el mensaje contenido en el discurso si carecen en sí mismos de profundidad o riqueza significativa. En el film, en cualquier caso, refuerzan la coherencia interna al operar como vectores de apoyo / confrontación en relación a los objetivos marcados por la protagonista.
El largometraje demuestra una flexibilidad notable al abarcar una serie numerosa y compleja de problemáticas sociales extendidas, expuestas con humor. En la resolución de las mismas, la familia queda retratada como un valor fundamental para el bienestar personal. Por tanto, los conflictos irresueltos, los resentimientos cobijados y la incapacidad para el acuerdo en el seno familiar son reflejados como obstáculos potenciales en el desarrollo individual. El relato nos ofrece varios ejemplos: aunque Jessminder puede engañar a su familia y entrenar a escondidas, no es capaz de explotar todo su verdadero potencial deportivo hasta que no sale al campo con el beneplácito manifiesto de su progenitor. Por otra parte, es cuando Joe se ha reconciliado con su padre que finalmente progresa profesionalmente e inicia una relación sentimental estable y hasta una vinculación bien avenida con su suegro, aunque los encuentros previos con el mismo hubieran resultado infructuosos.
Por tanto, la solución a los conflictos planteados en la narración parte de la buena voluntad de los componentes de las agrupaciones en cuestión, ya sean familiares, amistosas, deportivas o simplemente sociales.
En lo referente a la elaboración, se desglosaron aspectos destacados que demuestran la fluidez y riqueza de matices en la creación de los espacios y la relación de los personajes con los mismos. Los datos obtenidos también indican que hay originalidad en el contenido que parte, en gran medida, del propio tema de la película. Es decir, es original que el personaje protagónico rompa con los estereotipos de mujer para ser como Beckham.
La resolución del relato plantearía que la obtención de la igualdad de género podría tener como clave la colaboración activa de los hombres y la figura paterna en particular.
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1 Esta comedia radio-televisiva, fraguada inicialmente sin grandes pretensiones, llegó a ser emitida en hora punta por la BBC y a lograr una popularidad relevante desde mediados de los noventa. Marcó un hito socio-cultural (Abbasi, 2015) que continuaría durante más de diez años con la secuela The Kumars at No. 42 (McGrath, 2004) con la que compartía tono y reparto. Aunque, el alcance de la difusión de estos shows no habría llegado a ser tan alta como la del film de Gurinder Chadha, su éxito previo habría permitido predecir, probablemente desde el inicio del proyecto cinematográfico, un mercado nacional más o menos amplio dada la similar ambientación del relato y el tono cómico afín. Posiblemente, también a modo de guiño a estos populares shows, ciertos interpretes principales de las sitcoms participan en Quiero ser como Beckham (Chadha, 2002) con breves cameos en la escena de la celebración de la boda o interpretando alguno de los personajes secundarios (como en el caso de Teetu encarnado por el actor Kulvinder Ghir).
2 Por ejemplo, el que alberga negociaciones entre la cultura ancestral trasmitida por unos progenitores migrantes y la adquirida en el país de nacimiento.
3 De su doble.
4 Maternidad, género y el par público-privado (Castañeda-Rentería et al, 2007).